Ya nos parece lejana la campaña electoral del 2006. Hace sólo unos meses que ocurrió.

Parece lejano el miedo a Humala. Ahora parecen existir otros miedos.

Y hemos olvidado el gran tema: la exclusión.

Pero varios me lo hacen recordar, todos los días.

Cada vez que veo a los constantes vendedores ambulantes que suben a los micros todos los días, de camino al trabajo y de camino a la casa.

Cada vez que veo el Informe de la Comisión de la Verdad y leo: 85% de las vìctimas vivìan en los departamentos más pobres del país, 75% tenía el quechua u otra lengua nativa como idioma materno.

Cada vez que me acuerdo de Mesa Redonda y digo, cinco años han pasado y no se hace justicia.

Cada vez que recuerdo que la educación pública peruana es un desastre.

Cada vez que veo en los noticieros - cada vez con menos frecuencia, por higiene mental - un linchamiento como una curiosidad o una perversa forma de “justicia popular”.

O cuando un reportero amigo hace un reportaje estremecedor sobre lo que ocurre en Ayacucho luego de la guerra y nos damos cuenta que no hemos hecho nada para remediarlo. Y que cuando pretendemos hacerlo, se nos vienen encima pretendiendo matar al mensajero.

Seguimos siendo un país con las prioridades trastocadas.

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Sacharaccay.

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