¿QUO VADIS, ALAN?
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en 180 días, Alan García, Perú, cambio responsableQuo Vadis?: Interrogante en latín que quiere decir “¿A dónde vas?”
Y llegó el sexto mes, periodo propuesto por el Presidente de la República para que lo evaluemos a nuestras anchas, porque dice que recién allí podrá exhibir resultados. Y vaya que exhibe varias cosas este gobierno que de cambio y de responsable parece tener poco.
LO POSITIVO:
Es curioso decir esto, pero el principal logro del gobierno de Alan García es la economía. La buena marcha macroeconómica que viene de la época de Toledo - ojo, no de la de Fujimori donde, contra toda lección de economía, se cuadraba caja con la plata de las privatizaciones - se ha mantenido, gracias al aumento de las exportaciones y al boom que ciertos sectores siguen manteniendo. En eso, García no se ha equivocado e incluso ha acertado al colocar medidas tributarias que permitan ir ajustando - tímidamente - el esquema de supervisión imperante.
Lo segundo es que se mantienen espacios de diálogo con sectores sociales y económicos a partir de los cuales procesar demandas. Sin embargo, se extraña que dichos mecanismos sigan siendo reactivos y no preventivos.
Lo tercero, medidas aisladas aunque importantes como la instalación del Consejo de Reparaciones para determinar a las víctimas del conflicto armado interno que serán beneficiarias del PIR (aunque el Consejo no funciona en la práctica, por la ausencia de un Secretario Ejecutivo), la evaluación a los maestros y la adopción del Plan Educativo Nacional como política de Estado.
Cuarto y final, una sincera preocupación por la austeridad y por la reducción de gastos en el Poder Ejecutivo y en otras instancias del Estado.
TEMAS DE FONDO: CARENCIA DE IDEAS:
Sin embargo, el Gobierno no ha aprovechado estos logros, a los que se suman el buen contexto internacional y su popularidad para impulsar reformas de fondo. La constatación a la que cualquiera puede llegar fácilmente es que no se tenía un Plan de Gobierno estructurado, más allá de enunciados genéricos y que se había llegado al poder tan solo por llegar.
Esto se puede comprobar con una rápida mirada a algunos temas de fondo.
Comercio Exterior y Competitividad: Se perdió seis meses importantes en la aprobación del TLC, por un capricho presidencial con nombre y apellido: Hernando de Soto. En su intento por aparecer como interesado en la ratificación del Tratado, se nombró a este personaje como representante personal del Presidente para este tema. Sin embargo, la realidad fue demostrando que el equipo debía estar encabezado por los puestos que lideraron el esfuerzo durante el gobierno anterior: Ministerio de Comercio Exterior y Embajada del Perú en Washington. De Soto queda en un papel relegado, en el llamado “TLC hacia adentro”, que uno no sabe si es una plasmación concreta del Plan Nacional de Competitividad elaborado en el periodo de Toledo o algo nuevo. El voluntarismo presidencial también casi nos cuesta las negociaciones con la Unión Europea, preocupada por la posible aprobación de la pena de muerte.
Descentralización: Un controvertido cierre del Consejo Nacional de Descentralización que le ha traido más problemas que soluciones al gobierno. Una acusación constitucional contra Jorge del Castillo a presentarse en los próximos días, una posible demanda de acción popular sobre la norma y el reclamo de varios presidentes regionales abonan en esa línea. La intención del gobierno: tener una relación “más cercana” con los presidentes regionales (es decir, manejarlos a su antojo), tal como lo hizo en el anterior periodo. La pregunta ¿tienen una política de descentralización? flota en el ambiente.
Salud: Más allá de las campañas de vacunación, no se tiene una política clara sobre la materia. Carlos Vallejos sigue en debe.
Educación: Sin duda, la evaluación a los maestros fue un golpe político que afectó al SUTEP como interlocutor y como entidad ante la opinión pública. Sin embargo, cabe preguntarse de que manera esta evaluación se conectará con un plan de capacitación, y este plan de capacitación con el Plan Educativo Nacional. En otras palabras, persiste la duda sobre si el Ministro Chang tiene idea de qué hacer con la educación.
Justicia y lucha anticorrupción: Francisco Távara entra con buen pie al Poder Judicial, con un Plan de Acción para dos años con metas concretas y señales de transparencia. Sin embargo, el Poder Ejecutivo no lo acompaña. La presencia de funcionarios cuestionados por su pasado - como el jefe de los Procuradores, Moises Tambini del Valle - o por su parcialidad - como el secretario del Consejo de Derechos Humanos Luis Alberto Salgado - sumado a las pocas ganas de hacer reformas en serio complotan en este sentido. Y ya ni hablemos de lucha anticorrupción, pues la voluntad que se tiene en este tema se restringe a los limitados esfuerzos que Briceño, Chehade y compañía hacen para los casos Fujimori y Montesinos. Hasta ahora esperamos la creación de una entidad que ayude a prevenir las prácticas indebidas dentro del Estado.
Seguridad Ciudadana: Más allá de la buena voluntad de la Policía, no se tiene un plan en la materia y no se coordina con los municipios. Pilar Mazzetti parece más concentrada en defender su permanencia en el puesto antes que en reformar un sector que pide cambios a gritos desde hace buen tiempo.
PLAN DE ACCION INMEDIATA: ¿UN SALUDO A LA BANDERA?
Como parte de su Plan de Gobierno, el APRA presentó un Plan de Acción Inmediata para los primeros 180 días del mandato presidencial. En dicho plan, se incluían medidas de corto plazo destinadas a reducir el gasto y a cuestiones que devuelvan la confianza en la labor del Estado.
Sin embargo, el seguimiento meritorio hecho por Proyecto Coherencia - a través de su iniciativa Lupa 180 - demuestra que en esta materia el gobierno tiene pocos logros que exhibir: sólo el 14% de lo planteado ha sido cumplido. A pesar que Jorge del Castillo intenta restar validez a dicho trabajo, el seguimiento hecho es bastante preciso y certero y nos demuestra la fragilidad de ideas existente en el gobierno.
¿A qué se debe este incumplimiento? Por un lado, a que muchas de las medidas eran de difícil o imposible ejecución. Por otro lado, a falta de voluntad y/o distracción en otros temas. Lo más preocupante, es que, vistas en conjunto, no logramos ver una lógica armónica en lo presentado por el PAI dentro de una visión integral del Estado.
LO MALO Y LO FEO: LUIS XIV Y EL DESPOTISMO NO TAN ILUSTRADO HABITAN EN PALACIO
Finalmente, vayamos a lo ya sabido. El estilo presidencial ha sido el mayor defecto de estos primeros seis meses.
Básicamente, se ha gobernado a lo que la “sacrosanta” voluntad de Alan García ha dictado. Los minstros han perdido peso, la oposición no existe y el Presidente impone su agenda, no la del país, sino la de los réditos personales.
La carencia de una idea sobre qué hacer ha llevado a que AGP pretenda suplir esta falencia con su consabido voluntarismo, sus cambios de humor y una peligrosa coincidencia de ideas con los sectores más autoritarios y conservadores del país.
¿Qué es lo que le cuesta al país todo esto? Mucho, a anotar:
- No aprovechar un momento económico y político de bonanza macroeconómica y paz política.
- No emprender reformas de fondo en el periodo en que puede aun correrse ciertos riesgos políticos.
- Persistir en temas que envilecen a la opinión pública, o que la terminan dividiendo.
- Quemar su imagen y sobreexponerse, quitando protagonismo y autoridad a sus ministros, a los que trata como sus secretarios.
- Llevar a su Partido a una contradicción con su actuación durante la década de los noventa, en defensa de la democracia y de los derechos humanos.
- Olvidar la agenda básica planteada por la campaña electoral: la inclusión.
- Un creciente ritmo hacia el autoritarismo y hacia la poca tolerencia a las críticas.
Lo que no recuerda el Presidente es que la alta popularidad es pasajera. A esta altura, en su primer gobierno, tenía 76% de aprobación. Terminó con 9%. Si García quiere dejar de lado ese lastre, deberá comenzar a pensar como estadista y no como un candidato a Miss Congeniality.
Dicen que a veces los mejores candidatos no son los mejores gobernantes, García viene confirmando hasta ahora esta sensación. Dependerá de él que al final de su mandato esa impresión no se confirme.
MAS SOBRE EL TEMA:
Especial de Perú.21.: Los 180 días de García.
Jorge del Castillo no acepta críticas por 180 días.
Acción Popular: Pronunciamiento 180 días de gobierno.
Víctor Andrés García Belaúnde: No estaban preparados para gobernar.
Augusto Alvarez Rodrich: Lo bueno, lo malo y lo feo.
Carlos Basombrío: “Alan García se cree el Rey”.
Rosa María Palacios: Muerta de pena.
Lupa 180: Observatorio Coherente de los 180 días del gobierno aprista.






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