DESCENTRALIZANDO A LA LOCA
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Alan García, Consejo Nacional de Descentralización, descentralizaciónHoy en la mañana, una de las primeras sorpresas con las que Raul Vargas me despertó en RPP fue que se había publicado la norma que le daba la partida de defunción al Consejo Nacional de Descentralización.
Luego de ver la norma y de pensarla durante todo el día, me percaté de algunas cuantas cosas.
La primera es que una de las primeras cosas que te enseñan en la Facultad de Derecho es que una norma de rango inferior no puede derogar una norma de jerarquía superior. El Consejo Nacional de Descentralización fue creado por la Ley de Bases de la Descentralización. ¿Cómo lo eliminan? Con una norma de menor rango.
Esta situación, a todas luces irregular, la advirtió el presidente de la Comisión de Descentralización del Congreso, Juan Carlos Eguren, así como miembros de organizaciones no gubernamentales dedicadas al tema de la descentralización.
Sin embargo, el gobierno no ha dicho “esta boca es mía” y, por el contrario, sus oficiosos voceros no han tenido verguenza en defender la leguleyada.
Rafael Rey, convertido cada vez más en el “traductor” de Alan Garcìa, ha dicho la barbaridad siguiente:
“Resulta que lo que aparentemente importa es la institución pública y no es eso lo importante (…) es importante la descentralización, no el Consejo Nacional de Descentralización (…) lo verdaderamente importante es ser eficaces en la descentralización (…) olvídense de la independencia de una institución“.
Claro, viniendo de alguien que se callaba en los siete idiomas con lo que hacía Fujimori, es comprensible. Lo incomprensible es que alguién que diga algo como esto sea Ministro de Estado.
Lo segundo es la improvisación y el voluntarismo que parece regir la toma de decisiones en Palacio de Gobierno. El Presidente dice “a” y al día siguiente se le tiene que satisfacer el capricho. No importa que para ello tengan que dar una norma errónea, no se piense en cuál es la política de descentralización. Lo único que le importa es quedar bien y punto, sin preocuparse con el efecto dañíno que viene haciendo en la institucionalidad que juró defender al momento de asumir su mandato.
Lo tercero es que el gobierno no tiene un esquema claro de que quiere hacer con la descentralizaciòn. Y es que el APRA padece de cierta esquizofrenia sobre el tema. Durante su primer gobierno, los Alfonso Ugarte Boys estuvieron a favor de la misma y fue uno de los caballitos de batalla de AGP, pero el esquema que emplearon centralizaba toda decisión sobre el tema en el Presidente de la República y dejaba bastante debilitados a los presidentes regionales frente a las asambleas no elegidas por la población. De allí el fracaso de esa experiencia descentralizadora.
Curioso recordar además que fue el APRA la principal propulsora del No en el referéndum realizado para la formación de macroregiones en octubre de 2005, cuando decía que era necesario fortalecer a los gobiernos regionales.
Cierto es que el CND fue una entidad burocratizada y que necesitaba una reforma a gritos. Sin embargo, el camino elegido es ilegal e inadecuado por poco meditado. Mientras no se tengan ideas claras en Palacio, cualquier intento de reforma pasará por el mero voluntarismo de Alan. Esto ya no es casualidad, es el mismo estilo de hace 20 años.






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