Archivo de 18 Enero 2007

“Lima está de fiesta, la canción Criolla se viste de gala,
las guapas limeñaslucen su belleza y gracia sin par.
Las cuerdas de las guitarras trinan,los criollos corazones vibran
a los alegres sones de la canción popular”
(Manuel Raygada, Acuarela Criolla)

“Puentecito dormido entre murmullos, en la querencia
Abrazado a recuerdos, barrancos y escalinatas
Puente de los suspiros, quiero que guardes
en tu grato silencio, mi confidencia”
(Chabuca Granda, Puente de los Suspiros)

“Nostalgia provinciana en busca de oportunidad
Ahora ha pasado el tiempo, ahora somos mucho mas
La dura vida urbana y eso de ser marginal
hizo de nuestra raza acero de superacion”
(Los Mojarras, Nostalgia Provinciana)

“Soy un muchacho provinciano, me levanto bien temprano;
para ir con mis hermanos, ayayay, a trabajar.
No tengo padre ni madre, ni perro que a mi me ladre;
sólo tengo la esperanza, ayayay, de progresar”.
(Chacalón y la Nueva Crema, Muchacho Provinciano)

“Denme una algarrobina de esas que saben pero a bien limeñas
Y traiganme un anticucho, que me lo sirva una linda limeña
Que huela a Perú y por supuesto que me sepa a Perú
Que huela a Perú y por supuesto que me sepa a Perú”
(Grupo Niche, Me sabe a Perú)

No voy a escribir un apologético o una oda a la ciudad. Chabuca Granda sabía hacerlas aun cuando lo que describía había desaparecido o quizás nunca existió.

Tampoco me voy a mandar con un rollo a lo Salazar Bondy sobre “la horrible”. Para eso mejor léanse la columna de César Hildebrandt de hoy.

Hoy se supone que es un día de fiesta y, sin embargo, casi ni lo festejamos, a pesar de la fama de jaraneros que la canción criolla nos ha hechos. Nos acordamos de la ciudad sólo cuando es 18 de enero o cuando se vienen las elecciones municipales.

Seguimos hablando de un centro histórico que debemos preservar. Pero, ¿no convendría hablar que somos una ciudad con muchos centros? Sino, que son Miraflores, San Isidro, Los Olivos, San Miguel, San Borja, Villa El Salvador o Asia. Son centros. Los conos pasaron a la historia y hoy se habla de Lima Norte, Lima Sur, Lima Este y Lima Centro.

Pertenezco a esa rara especie en extinción de limeños que tienen más de tres generaciones de ascendientes viviendo en la ciudad. La migración y la globalización han cambiado el rostro de la ciudad. Hoy ya no somos la Lima de la calesita y la saya y manto, tampoco la de los criollos jaranones en Barrios Altos al pie de un callejón de un solo caño. Seguimos siendo criollos de alguna manera, pero igual cabida tienen los huaynos con arpa de Dina Paucar, los subtes de Quilca, los miraflorinos que ahora escuchan “Cholo Soy” en versión electrónica, el reggeaton o la chicha con la que los choferes de combi nos machacan todos los días, o los salseros que escuchan Radio Mar todo el día.

Mezcla rara de monumentos y de arquitectura. Desde el monolito a Taulichusco hasta Francisco Pizarro arrinconado en el Parque de la Muralla. Desde la Plaza de la Democracia hecha por Toledo hasta la estatua de San Martín con un auquenido sobre la efigie de la Patria. Desde “El Ojo que Llora” hasta la plaza a María Elena Moyano. Cementerios bicentenarios con visitas nocturnas. Balcones coloniales al costado de edificios que no llegan a los 5 décadas y están abandonados. Boteros esculturalizados en el Parque del Amor y en Agua Dulce. Iglesias coloniales en el centro y casi casas grandes en la periferia. Nuestras playas ahora se delinean entre la casi anacrónica rusticidad de Punta Hermoza, los edificios del malecón de Barranco y las modernas casas de playa del kilómetro 80 para adelante.

Niños que ya no juegan al clásico U - Alianza, sino que por la muestra de la globalización disfrutan de un Chelsea - Arsenal o de un Real Madrid - Barcelona. Y si es en Playstation 3 o Game Cube mejor. Yo me quedé en el Supernintendo.

Alcaldes buenos y malos han transitado por el sillón de Nicolás de Ribera “El Viejo”. Desde Rufino Torrico que defendió lo que quedó de la ciudad de la invasión chilena, hasta Anita Fernandini que más se preocupaba por las “malas costumbres” de las muchachas limeñas. Desde Bedoya que nos dejó el primer Zanjón, hasta Andrade que recuperó el centro luego de años de abandono. Barrantes precursor de la planificación metropolitana y el trabajo en los otros centros y un Del Castillo que solo nos legó un tren fantasma. Trabajos buenos, pero que, al final, no lo entendieron lo central: que una ciudad había que administrarla como un todo, con los alcaldes distritales como colaboradores.

Lamentablemente, el actual alcalde adolece de esa visión integral de la ciudad. Su forma de manejar las cosas queda reflejada en la absurda decisión de no dejar a la prensa cubrir las sesiones de Consejo Metropolitano. Esa falta de transparencia, esa vocación por el cemento, esa falta de palabras. Si Lima, la urbe, pudiera hablar, me pediría que me preocupara más por ella y me preguntaría: ¿por qué me maneja gente tan limitada?

Mientras tanto, la ciudad variopinta, rara, bizarra, la horrible, la de la flor de la canela, provinciana, sigue esperando esa visión de futuro y que los limeños debemos dejar de tratarla mal.

Feliz aniversario, Lima.

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Nuevamente tenemos que desbaratar falsedades. Eso es parte de lo que procuramos hacer en este blog: denunciar aquello que sea falso y tendencioso, a fin de que a usted, amigo lector, no se sigan vendiendo gato por liebre.

Esta vez, pasamos a responder algunas de las cosas que se han dicho sobre el monumento “El Ojo que Llora”, puesto en el centro de la polémica - innecesariamente - durante las últimas semanas.

Primera Mentira: El monumento se hizo para homenajear a terroristas.

“El Ojo que Llora” es una escultura hecha por la artista Lika Mutal, de nacionalidad holandesa y residente en el Perú hace más de 30 años. Mutal se sintió conmovida por la exposición fotográfica “Yuyanapaq” y por la entrega del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y decidió hacer un monumento en piedra y concreto que homenajeara a las cerca de 70,000 víctimas que cobró el conflicto armado interno en nuestro país.

La escultura esta compuesta por una piedra instalada en el centro de un estanque, rodeado de un laberinto de círculos de cantos rodados y senderos de grava de mármol morado. En el laberinto se encuentran una serie de piedras, donde está grabada el nombre de una de las víctimas registradas tanto por la CVR como por la Defensoría del Pueblo. También hay piedras en blanco que recuerdan a quienes nunca pudo identificarse. La escultura central tiene un ojo insertado - otra piedra - que lagrimea sin cesar hacia el estanque.

Este proyecto está enmarcado en una idea más amplia, llamada Alameda de la Memoria, cuyo diseño está a cargo del arquitecto Luis Longhi.

El proyecto consta de tres partes: un centro de visitantes que contendrá “El Quipu de la Memoria”, la escultura conmemorativa “El Ojo que Llora” y un museo que contendrá la exposición fotográfica “Yuyanapaq”. El complejo se instala en un área verde del Campo de Marte (Jesús María), combinando colinas inclinadas bajo las cuales se ubicarán el centro de visitantes y el museo, con una galería subterránea. Entre el paisaje inclinado compuesto por el centro de visitantes y el museo, se ubica la escultura “El Ojo que Llora”.

Este es el proyecto completo, que no tiene nada que ver con el terrorismo o con Sendero Luminoso. Surgió como una iniciativa privada y entre sus impulsores se encontró la conocida banquera Susana de la Puente, ex funcionaria de JP Morgan y el Grupo Ferreyros.

Segunda Mentira: La intangibilidad del parque prohibe hacer la escultura.

Una de las cosas que se ha afirmado es la existencia de una norma que prohibiría la permanencia de la escultura. La norma es la Ley 16979, que se refiere a la intangibilidad del Campo de Marte.

La construcción de la Alameda de la Memoria no supone una reducción del área verde – toda vez que ha sido edificado en un lugar donde existía concreto (entre veredas y bardas, que han sido reemplazadas por el monumento) y se añadirán mayores árboles a la zona – ni menos aún una afectación a la perspectiva de su belleza urbana, toda vez que se revaloriza una sección del parque que se encontraba descuidada, además de convertirse en un espacio de reflexión sobre los años de violencia en nuestro país.

Con ello, se cumple los objetivos de la Ley 16979 sobre la intangibilidad del parque, aspectos que han sido confirmados por la Municipalidad Metropolitana de Lima y la Municipalidad Distrital de Jesús María, con la aprobación de los respectivos estudios por las entidades encargadas de custodiar la preservación de las áreas verdes de la ciudad. Asimismo, el proyecto cumple con los parámetros señalado por el Plan Integral de Desarrollo Urbano de la ciudad de Lima, en lo que se refiere a la conservación de las áreas verdes, cuestión que puede confirmar perfectamente el ex regidor Augusto Ortiz de Zevallos, quien fue uno de los arquitectos que visó la obra en la Municipalidad de Lima.

Cabe recordar, además, que persiste una disputa entre ambos municipios sobre la autoridad sobre el Campo de Marte, motivo por el cual el proyecto fue aprobado por ambas comunas.

Pero, además, cabe denunciar una campaña tendenciosa que desde un blog se ha hecho sobre este tema.

Varios autores de blogs o bitácoras personales hicieron suyo el respaldo al comunicado sobre “El Ojo que Llora” o manifestaron su preocupación ante la campaña que vinculaba este monumento con el terrorismo. Sistemáticamente, una persona con el “nickname” Kinua, hacía comentarios en estos blogs para hacer notar que el lugar donde se ubica el monumento es un área intangible.

Los blogs en los que hizo los comentarios, palabras más, palabras menos, en el mismo sentido, son los siguientes: Georgeous Parla, La Historia Paralela, Gran Combo Club y, of course, Desde el Tercer Piso.

El domingo 14 de enero, en el blog Presencia Cultural - que sería una extensión del conocido y longevo programa conducido por Ernesto Hermoza - apareció un texto con los mismos argumentos vertidos en los comentarios vertidos en la chologósfera. El manager de dicho blog, por cierto, es quien se hace llamar Kinua.

Como se puede apreciar en dicha página, se ha colgado un reportaje tendencioso sobre este tema, aparecido en el programa antes mencionado, donde se cita una opinion del biólogo Antonio Brack Egg sobre la falta de areas verdes en Lima, opinión que fuera dada en 2004. El video también está circulando en You Tube. La serie de ataques al ex alcalde Carlos Bringas hacen suponer que la agenda del programa no sería otra que desprestigiar a este ex funcionario, solo Dios - y Hermoza - sabe porque pleito previo.

Tal ha sido la difusión del video en la blogósfera que Martin Tanaka, en su bitácora personal, publicó una actualización del post donde coloca el comunicado sobre “El Ojo que Llora” que dice lo siguiente:
“De otro lado, acabo de enterarme de un ángulo del problema de qué hacer con el monumento del que no estaba al tanto, y que me parece muy atendible. El tema ecológico, el problema con la propuesta de convertir “El ojo que llora” en un complejo monumental más grande, que afectaría (aún más) las áreas verdes del Campo de Marte. Ver comentario de Ernesto Hermoza.” Y aparece el link al ya mencionado artículo.

Como podemos darnos cuenta, hay una confluencia de intereses distintos. Unos por denigrar a una determinada gestión municipal, se suman a la campaña mediática emprendida contra todo aquello que sea compatible con la democracia y los derechos humanos en nuestro país.

Y es que el tema de fondo es: ¿es necesario un monumento que recuerde a todas las víctimas del conflicto armado interno?

POST SCRIPTUM: Para que tengan mayores luces sobre el tema, les recomiendo entrar a la página web del arquitecto Luis Longhi, autor del proyecto Alameda de la Memoria. En la sección “Current Work” podrán apreciar una descripción del proyecto completo y varios gráficos y fotografías que muestra como quedaría la obra terminada (y hoy paralizada gracias a la necesdad del alcalde Luis Ocrospoma).

MAS SOBRE EL TEMA:
Martín Tanaka: Sobre “El Ojo que Llora” y el Campo de Marte.

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