Archivo de 2 Enero 2007

El viernes por la noche, mientras hacía mi maleta, prendí CNN para ver que pasaba en el mundo. Los rumores que la ejecución de Saddam Hussein era inminente se habían incrementado durante todo el día. Poco más allá de las 10 de la noche, la noticia reboto alrededor del mundo: la soga había cumplido su propósito mortícola.

Creo que nadie puede negar que Hussein era un criminal y de la peor calaña. Durante su prolongada dictadura de más de 26 años sometió a su pueblo a un régimen de terror. Bien lo saben los kurdos a los que mandaba exterminar. Bien lo saben los chiitas que mandaba ejecutar. Bien lo sabe todo aquel que musitaba en silencio para que su régimen de terror culminara. Sus crímenes de lesa humanidad le habrían merecido la condena en cualquier tribunal del mundo.

Sin embargo, sus captores ignoraron dos cuestiones básicas.

La primera, que todo individuo, así sea el peor criminal del mundo y no muestre arrepentimiento por sus fechorías – como era el caso – tiene derecho a un juicio justo, con todas las garantías del caso. Y esta no había sido la historia. Los juicios a Hussein habían sido una farsa: abogados cambiados, asesinados o encarcelados; jueces abiertamente parcializados, restricciones al derecho de defensa. Vulneraciones que harían parecer incluso al tradicionalmente incompetente Poder Judicial peruano en una corte de nivel elevado.

La segunda, que no se deben crear mártires entre el enemigo. Además de nuestros reparos principistas sobre la pena de muerte – que se resumen en dos: la imposibilidad para un Estado o una persona para decidir cuando la vida de un ser humano deja de valer la pena para ser quitada y la disminución en la autoridad moral estatal – había aquí un criterio práctico: la ejecución del ex dictador iraquí, en un país convertido en poco menos que un burdel dantesco de sangre y horror a todo nivel, exacerbaría más los ánimos y convertiría en figura “de culto” a un criminal condenable por donde se le mire.

La cortedad de miras de un gobierno torpe, que solo buscaba adelantar la fecha de la ejecución para que la nueva mayoría demócrata en el Congreso no se le venga encima, y el propósito de saltarse toda norma internacional sobre derechos humanos por parte de la administración Bush han sido los móviles de una ejecución que, además, nos deja sin esclarecer del todo cual fue la verdad en esa intrincada relación entre su gobierno y un dictador al que apoyaron durante varios años mientras le sirvió para acallar a sus enemigos, los iraníes.

Iraq sigue siendo un botín a merced de soldados norteamericanos, terroristas, mercenarios de toda laya y radicales de todos los sectores. Este hecho complica más las cosas y sólo un mezquino o deficiente mental lo hubiera ignorado. Verdad, quien pilotea la Casa Blanca reúne ambas cualidades.

MAS SOBRE EL TEMA:
Archivo del Tercer Piso: ¿A la horca?
El Comercio: Diversos países rechazaron hasta el final la pena de muerte.
Augusto Alvarez Rodrich: Error político.
El Mundo (España): Especial: Saddam Ejecutado.
Utero de Marita: Colgaron a Saddam Hussein - fotos y video.

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Cuando en la mañana de hoy conocí la noticia del secuestro del periodista Jaime Rázuri, mi viejo me hizo recordar que algunas de las fotos que habíamos visto en la exposición Yuyanpaq, sobre los años del conflicto armado interno, en el Museo de la Nación, eran de autoría de este reconocido fotógrafo.

Rázuri documentó la violencia a partir de las vivencias cotidianas, percibió con su lente la manera como aquello que debería ser anormal se volvía en parte cotidiana de nuestra vida, de cómo incluso los juegos infantiles se hacían en las cercanías del cadáver aún tibio de un asesinado por Sendero Luminoso.

El lente de este fotógrafo no solo disparó sobre la violencia de aquellos años en el Perú. Muchas de las mejores fotografías sobre las cambiantes identidades urbanas estuvieron en su mira, al igual que una serie hecha sobre los portadores de VIH y enfermos de SIDA en Lima. También estuvo presente en el último mundial de fútbol celebrado en Alemania.

El trabajo de los periodistas está expuesto a riesgos y a caminar en lugares de peligro. Rázuri bien lo sabía. En el último tiempo, había estado, por su trabajo en France Presse, en el convulsionado Haiti, agitado por un prolongado conflicto interno, y en el polvorín en que se ha convertido Iraq.

La comisión que cumplía en Palestina era retratar las pugnas entre los principales partidos, Al Fatah y Hamas, que estaban resolviendo sus diferencias y acusaciones mutuas a punta de balazos. En ese clima agitado, el primer día del año, Rázuri ha sido secuestrado. Según las últimas informaciones que se conocen, los autores no pertenecen a ninguna de las facciones en disputa, sino a alguno de los pequeños grupos radicales que busca presionar a la Autoridad Autónoma Palestina para que no continúe con las conversaciones de paz con Israel y ganar notoriedad internacional.

Desde este pequeño espacio, esperamos que, en el lapso más rápido posible, este reconocido hombre de prensa pueda ver su querido mar de La Punta y que la paz, ese bien esquivo, pueda llegar a una de las regiones más convulsionadas del mundo.

MAS SOBRE EL TEMA:
Ponencia de Jaime Razuri en “Testigos de la Verdad”, conferencia de Fotoperiodismo organizada por la Comisión de la Verdad y Reconciliación.
Open Photo Perú: Portafolio de Jaime Razuri.
El Mundo (España): Al Fatah y Hamas intercambian prisioneros, pero no aparece el reportero peruano.
El Comercio: Canciller García Belaúnde informa que secuestradores no pertenecen ni a Al Fatah ni a Hamas.
Etiqueta Negra: El terror es una costumbre, fotografías de Jaime Razurí.
Utero de Marita: Secuestran a periodista peruano en Palestina.

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