Augusto Pinochet, el fin de la época más oscura de Chile

No se ha ido un hombre bueno, ni un salvador de la patria.

El hombre que partió fue un golpista. Alguien que interrumpió un proceso democrático que, independientemente de si estuviéramos de acuerdo o no con el personaje que lo dirigía, se conducía bajo los cauces normales y se dirigía hacia una salida plebiscitaria sobre la continuidad de aquel proyecto fallido que fue la “salida pacífica al socialismo”, roto por los extremistas de ambos lados, por una oscura oficina en Langley, Virginia (sede del cuartel general de la CIA) y por el bombardeo a La Moneda de aquel 11 de septiembre tan cercano, a pesar que hayan transcurrido más de 30 años de todo aquello.

Primera paradoja: Salvador Allende Gossens es recordado como un demócrata, un hombre que prefirió el suicidio a ser capturado y vejado por la dictadura. El presidente que murió defendiendo su cargo y que luego fuera enterrado clandestinamente en una tumba con nombre cambiado, restaurada la democracia recibió funerales de Estado y una de las principales plazas de Santiago se engalana con una estatua en su honor. Mientras que el hombre que lo traicionó muere recordado por los medios de comunicación del mundo como un dictador, sin ningún gesto de duelo de nación alguna - ni siquiera de Estados Unidos, que hoy se solidariza con las víctimas del monstruo que ayudó a crear - y sin honores de jefe de Estado, por haberlo sido de facto.

El hombre que partió fue un violador de derechos humanos. Más de 3,000 muertos y desaparecidos durante su régimen, de acuerdo con lo señalado por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación. Más de 30,000 torturados de acuerdo por lo recabado por la Comisión Valech. Más de 3,000 personas a las que se quitó la nacionalidad. Más de 40,000 exiliados políticos. Una operación montada con sus colegas dictadores de Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay. Caravanas de la Muerte para dejar sin vida a sus opositores. Centros de tortura, como Villa Grimaldi. Asesinatos en el exterior, como el del general Carlos Prats en Argentina o del ex canciller Orlando Letelier en Washington. O atentados fallidos como el del ex vicepresidente de Allende en Roma. Una maquinaria del terror que se condecía con aquel rostro adusto de la fotografía célebre de los lentes oscuros y los brazos cruzados, una imagen que a muchos generó miedo y que ahora recuerda miles de familias destruidas, separadas, afectadas por quien alguna vez dijo que en Chile “no se movía ni una hoja” sin que él lo supiera.

Segunda paradoja: Murió el Día Internacional de los Derechos Humanos. Una de las torturadas en Villa Grimaldi es hoy Presidente de la República de Chile, en democracia. Sus máximos colaboradores están presos o procesados por violaciones a los derechos humanos. Los afectados por su dictadura reciben una reparación por parte del Estado. Hace 2 años, el jefe del Ejército pidió disculpas a la nación por las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante su gobierno.

El hombre que partió creyó hacer un “milagro económico”. Sin embargo, durante la mayor parte de su gobierno, Chile vivió en crisis económica. Fue el país de América Latina, después de México, que fue más afectado por la crisis de la deuda de los años ochenta. La pobreza aumentó, la desigualdad también. La desigualdad educativa se consagró en su gobierno: municipalizó la educación pública y los gobiernos locales con menos recursos fueron condenados a recibir una instrucción con menor calidad.

Tercera paradoja: El despegue económico se dio en democracia, sobre la base de estabilidad macroeconómica y políticas sociales que redujeron en forma sustancial la pobreza.

El hombre que partió se creyó inmune a cualquier cosa. Dio una Ley de Amnistía para los crímenes del periodo más negro de la dictadura. Hizo una Constitución a su medida. Quiso desconocer el resultado del plebiscito que le dijo NO, pero sus compañeros de armas le dijeron hasta aquí nomás. Creó el binominalismo para que sus partidarios tuvieran siempre un asiento en el Congreso y cerrar el paso a los comunistas. Dejó el Ejército luego de 8 años de restaurada la democracia, con dos bravatas semi golpistas en su haber. Se convirtió en senador vitalicio esperando que la inmunidad se convirtiera en impunidad.

Cuarta paradoja: Ni la Ley de Amnistía sirvió para protegerlo de las más de 300 causas por violaciones a los derechos humanos seguidas en Chile. Su Constitución hoy ha sido reformada y existe consenso para dejar de lado el binominalismo. Su imnunidad no le sirvió de gran cosa en Londres y en Madrid: el juez Garzón hizo de su causa un avance en la creación del principio de jurisdicción universal, los lores ingleses lo convirtieron en extraditable. Sólo los achaques de la vejez y la acción tardía de la justicia chilena impidieron que tuviera la sentencia que se merecía.

El hombre que partió se creía un dechado de virtudes, el que evitó la “amenaza marxista y comunista”, el frugal que vivía franciscanamente como un soldado. Claro, sólo dos años antes de su muerte los chilenos y todos los ciudadanos del mundo pudimos enterarnos de sus cuentas en el Banco Riggs, sus pasaportes falsos para salir del país y poder manejar sus finanzas, la evasión de impuestos, su mini imperio imobiliario y el desbalance patrimonial. Procesos judiciales que involucran a su hoy viuda y a sus hijos y que son su herencia, más allá del dinero mal habido que seguiremos descubriendo con el transcurrir de los años. Corrupción que fue la liquidación de su relación con la derecha chilena, cuya mayor parte de sus miembros no estarán en sus funerales.

El hombre que partió dijo ser el propulsor de la reconciliación sobre la base del olvido y el garante de la unidad nacional. Sin embargo, ayer vimos el espectáculo lamentable de ver a un país dividido por su persona: por un lado, aquellos que se sentaban en los muertos y desaparecidos y aun creían ver en el que piensa distinto a un enemigo cuya eliminación daban gracias al extinto dictador; por el otro, los familiares de la gente que mató y persiguió, festejando con botellas de champagne su deceso, con la rabia mordida de no poderlo ver preso. Nadie olvida en Chile lo que fueron sus crímenes, sólo que algunos pretenden seguirlos justificando, tal como él lo hizo hace algunas semanas, cuando dijo que asumía la responsabilidad política de lo que pasó, pero no tuvo ningún signo de arrepentimiento.

La historia ya dio su veredicto. Y no reza ningún elogio para Augusto Pinochet Ugarte. Porque ni toda la plata del cobre justifica arrancar la libertad a alguien. Porque lo equivocado que pudo estar Allende no implicaba acabar con la democracia chilena por 17 años. Porque la estabilidad económica no puede avalar los crímenes cometidos, las violaciones a los derechos de las personas, la plata robada y en cuentas en el extranero. Porque ni lo poco bueno que pudo haber hecho en vida redime a alguien que convirtió a su nación en dos bandos enfrentados sobre su persona.

Una reflexión que cabe hacer en este momento. La dictadura de Pinochet y la salida autoritaria estuvo en consonancia con un sector de la sociedad chilena, que reclamó una solución “rápida” frente a lo que consideraban una amenaza y estuvo dispuesta a pagar el costo en vidas que ello supuso. No fue un fenómeno privativo de Chile, sino parte de América Latina ¿Por qué nuestras sociedades tienen tan poco aprecio por la vida humana y están dispuestas a dejar su libertad, para convertirse en esclavos de tiranos como Videla, Trujillo, Somoza, Castro, Banzer, Stroessner, Velasco, Ríos Montt, Fujimori o Pinochet? Y, peor aún, ¿por qué hay aún gente dispuesta a convertirse en sierva a cambio de un supuesto orden que, a la larga, termina dañando a toda la sociedad?

Se ha ido un dictador, un hombre que manchó la honra de su patria.

MAS SOBRE EL TEMA:
Michelle Bachelet: “Tengo memoria, creo en la verdad y aspiro a la justicia”.
Mireya García, vicepresidenta de Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos: “No habrá reconciliación mientras haya justificación de los crímenes”
Farid Kahhat: Chile después de Pinochet
Augusto Alvarez Rodrich: La muerte de un dictador.
La República: No descansará en paz.
Ariel Segal: La hora de los juicios.
El Mundo (España): Reacciones en el mundo frente al deceso de Pinochet.
El País (España): Pinochet (Editorial).
Carlos Fuentes: “Pinochet le quitó al diablo Presidencia del infierno”.
José Rodríguez Elizondo: “Pinochet tiene seguidores porque la política no se rige por la racionalidad”.
Utero de Marita: Murió Pinochet. La guerra que Pinochet planeó contra Perú.
El Blog del Morsa: A los 91 años murió Pinochet.
Alejandro Ferreiro, Ministro de Economía de Chile: “En términos políticos, Pinochet ya había muerto”.
Gulmo.com: El Diablo se acordó de Pinochet.

11 Respuestas a “LA MUERTE DE UN TIRANO”
  1. el aguafiestas dice:

    un criminal menos en latioamerica, un asesino que como todos los de su calaña es un cobarde, pues jamas quiso dar la cara ante la justicia.

    Se fue sin ser juzgado, pero para el mundo entero se va como un asesino, un sátrapa, un delincuente. Y ese es el signo distintivo que llevará eternamente sobre su frente, aunque les duela a sus seguidores.

  2. Jomra dice:

    Saludos

    Gran entrada la que ha escrito, Don Godoy.

    Lo increíble es que parte de la Derecha, tan proclive a inventarse golpes y golpistas, traiciones o traidores, asesinatos varios y lo que toque para, justificar a cierta gente o una corriente concreta de pensamiento, realizando megainvestigaciones cañeras con toda la paranoia existente, sea incapaz de investigar o acercarse a la realidad Chilena de ese milagro económico, que fue muy al estilo de Fujimori a fin de cuentas, mucho para pocos y nada para el resto (¡ni siquiera poco!) y con eso, y unos cuantos rojos muertos, ya valió la pena doblegarse ante una dictadura.

    En general, de todas formas, la gente se traga el meme del milagro económico sin preocuparse por cosas tan importantes como la distribución de la renta o el lento crecimiento durante esa época, total, lo que importa es otra cosa, grandes números y férreo control a esos rojos incontrolables que comen niños tras cocinarlos -al menos nos conceden saber cocinar :P-. Y hay que considerar que contaron con la ayuda de Papá Pitufo, y haciendo lo que les venía en gana sin fiscalización ninguna, así cualquiera cuadra cuentas.

    Hasta Luego ;)

    PD: Yo lamento no haberle visto condenado.

  3. Walter Vil dice:

    Godoy:

    En muchas cosas puedo estar de acuerdo contigo, respecto al caso Pinochet; pero respecto a la prosperidad y auge económico, que recibió chileno, por parte de los “Chicago Boys”, durante el régimen político, hicieron que el país, se levantara económicamente, logrando una bonanza, que con Allende, definitivamente no hubiera podido conseguir, ya que con ese Presidente, por cierto el primer socialista electo democráticamente, Chile, sería actualmente; un país más retrasado o similar de retrasado, que Bolivia o Ecuador.

  4. Walter Vill dice:

    El caso de Pinochet es polémico,; sin embargo hay que destacar el acierto económico que tuvo, inaugurando una gran etapa de bonanza económica para el país; mientras que por el otro lado, existen vidas humanas de por medio; que aunque fuesen la de los izquierdistas retardatarios; vidas humanas, eran al fin y al cabo.

  5. Bourne dice:

    Sería bueno hacer una análisis serio para ver si el gobierno de pinochet arroja un balance positivo o negativo.

  6. Walter Vil dice:

    El día que Pinochet anunció su retiro :

    “Contiendas civiles absolutamente ajenas al quehacer del Ejército de Chile, me impulsaron a actuar, en septiembre de 1973, en defensa de la soberanía, la seguridad nacional y la paz de nuestro pueblo.

    Sin otro norte que superar la desintegración y decaimiento de la nacionalidad, ejercí el mando supremo de la nación durante 16 años y medio, poniendo mi cargo a disposición de la ciudadanía cuando Chile contaba con una institucionalidad sólida y una organización social y económica que aseguraba la continuidad jurídica y el desarrollo integral de la patria. Se reconstruyó así, no sin sufrimiento de todos los sectores, el régimen democrático y se devolvió al pueblo su derecho a decidir su propio destino.

    Desde entonces he aportado todas mis energías para que las instituciones no sean nuevamente destruidas y nuestro país consiga progresar en armonía, a través de un esfuerzo mancomunado de todos sus hijos, sin exclusión alguna.

    La obra realizada por mi gobierno será juzgada por la historia. Aún subsisten demasiadas pasiones entre nuestros conciudadanos para esperar de ellos un veredicto objetivo, sereno y, sobre todo, justo. Por lo mismo, tengo la conciencia tranquila y la esperanza de que en el día de mañana se valore mi sacrificio de soldado y se reconozca que cuánto hice al frente de las Fuerzas Armadas y de Orden no tuvo otro fin que no fuera la grandeza y el bienestar de Chile.

    Problemas de salud insuperables y el implacable paso de los años me imponen el deber de hacer dejación de mi cargo de senador vitalicio instituido en nuestra Constitución, aprobada por la gran mayoría del pueblo chileno en 1980. No sería consecuente con mi conducta y mis ideales, si mantuviera dicha dignidad, imposibilitado, como me encuentro, de desempeñarla con la responsabilidad y eficiencia que se requiere. Creo, por lo mismo, que el interés de Chile me exige este renunciamiento, tanto más si con ello presto una contribución a la paz política y social del país.

    Honorable Senado:
    Sólo aspiro a que los últimos días de mi vida sigan siendo un claro testimonio de mi amor entrañable a Chile, a quien he entregado la plenitud de mis energías más allá de todo sacrificio personal, movido sólo por el bienestar y felicidad de sus hijos. Al alejarme de la actividad ciudadana, no abrigo otro sentimiento que una inmensa gratitud hacia nuestro pueblo, hacia mis compañeros de armas y, por sobre todo, a la voluntad de Dios, que, en medio de una dura encrucijada histórica, me brindó la oportunidad de entregarme por entero a la construcción de un destino mejor para Chile.

    Dios guarde a vuestras excelencias.

    Mensaje del General chileno Augusto Pinochet, tras anunciar su retiro del poder; de manera oficial.

    Para mayor información sobre Pinochet,; revisen la página web del diario chileno “La Tercera”; así como la página web de Radio Programas del Perú (RPP Noticias).

  7. Jose Alejandro Godoy dice:

    Aguafiestas:
    Pinochet tuvo una muerte civil antes de la física y eso le debe haber dolido en el alma.

    Jomra:
    El problema es que la gente olvida que la economía es algo al servicio de la gente y no la gente al servicio de la economía.
    Yo también lamento no verlo condenado.

    Walter:
    Para mentir, comer pescado y defender a un sátrapa hay que tener mucho cuidado.

  8. Diego dice:

    godoy:
    para ser un buen presidente, no basta ser demócrata. el gobierno de allende era de lo peor, así como lo fue el de belaunde.
    sobre pinochet y todo lo que hizo, lo bueno y lo malo, me guardo el comentario (ya sabes que no apoyo el genocidio) pero alguna vez dijiste que querías que se respetara a muertos y agonizantes…

  9. Jose Alejandro Godoy dice:

    El comentario de Diego me permite hacer algunas precisiones.

    Un gobernante democrático puede ser bueno o malo. AGP fue (¿es?) un mal presidente y respetaba las institucions democráticas. Sin embargo, se diferencia de un dictador en que éste no respeta las libertades ciudadanas, por más beneficios económicos que se den en un periodo determinado.

    Por lo demás, el caso chileno nos demuestra que, además de violaciones a los derechos humanos, se produjeron actos de corrupción y el crecimiento económico no fue consolidado (cosa que sí se hizo en democracia). O si no, miren lo que pasó en el Perú con Fujimori y lo que hoy ocurre.

    Ahora, sobre Allende debo hacer algunas precisiones:
    - Fue un mártir, sí, pero por culpa de Pinochet, que bombardeó La Moneda en el golpe de Estado más cruento que se ha visto en América Latina en los últimos 50 años.
    - No fue un buen gobernante. No supo manejar la crisis económica ni política. En concreto, no pudo contener a los radicales conservadores ni a los de la Unidad Popular (curiosamente, los comunistas eran allí los moderados).
    - Hay que decir que las nacionalizaciones comenzaron en el periodo de Frei Montalva (1964 - 1970).
    - Como ahora lo indica la historia, Allende estaba dispuesto a convocar a un plebiscito. Lo iba a hacer el 9 de septiembre de 1973, pero Pinochet lo persuadió para que lo haga el 12. Como sabemos el golpe fue el 11.
    - Por más errores que cometa un mandatario, debe completar su periodo. Pasó con Alan el 85 y con Toledo recientemente.

  10. mav007 dice:

    porque los “grandes” defensores de la libertad y derechos humanos que celebran la muerte de Pinochet con banderas comunistas y socialistas no perseguen al mayor dictador de los ultimos 200 años que continuaa robando, matando, torturando desde su lecho de muerte en esa isla simbolo de todad la mierda que es el marxismo?

    el genocida vive como emperador romano y recive como reyes a sus perros falderos (chavez, morales, etc) y a sus perras (gladis marin) mientas “su pueblo” prefiere a los tiburones

  11. Walter Villegas dice:

    Comparto lo expresado, por mav007

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