ESPIONAJE S.A.
Escrito por: Jose Alejandro Godoy en Marco Arana, Yanacocha, comunidades, espionaje, mineríaDurante estos días, la Unidad de Investigación del diario La República, encabezada por el hábil Edmundo Cruz, ha puesto al descubierto una operación de espionaje dirigida a desacreditar a personas que cuestionan los efectos que algunas actividades mineras tienen sobre el medio ambiente.
En concreto, la llamada “Operación El Diablo” ha sido montada contra Marco Arana. Cajamarquino de nacimiento y sacerdote por vocación, Arana es el fundador de GRUFIDES (Grupo de Intervención para el Desarrollo Sostenible), una organización no gubernamental que ha procurado canalizar las demandas de la población cajamarquina frente a Minera Yanacocha, una de las principales empresas del país, ante el peligro que se pueda agotar el agua de la zona.
Arana tiene un ascendiente importante en Cajamarca, a tal punto que el último conflicto en Combayo, producido en agosto de este año, tuvo como mediador a este sacerdote.
Rápidamente Arana se ha hecho de detractores. Sus principales enemigos son la todopoderosa Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía y el diario Correo, dirigido por Aldo Mariátegui. Desde ambos sectores, se coloca a los dueños de la mina casi en los altares y a todo aquel que cuestione sus prácticas en poco menos que comunista, senderista, o poco patriota por no defender la inversión privada. Arana es uno de sus blancos favoritos.
Por ello, no nos sorprende lo descubierto esta semana por La República. Un bien montado operativo de espionaje cuyo objetivo central era amedrentar a los trabajadores de GRUFIDES y encontrar algún elemento o “pecadillo” que haga que el sacerdote y su organización pierdan ascendiente sobre la población. La operación inculso habría comprendido al propio Primer Ministro Jorge del Castillo durante su estadía en Cajamarca.
La investigación detectó que la empresa contratada para estos fines fue C&G Investigaciones. Dos hipótesis se barajan.
La primera, indicada por la propia empresa, apuntaría a que un diario de la capital sería quien contrató sus servicios. Si seguimos la trayectoria, todo apuntaría a que ese diario tiene sus oficinas en Santa Catalina y su director tiene apellido de socialista, a pesar de proclamarse liberal.
La segunda, que es la que La República ha sondeado con mayor fuerza, apunta a la empresa Forza S.A., conocida en el ramo de seguridad - fueron quienes prestaron seguridad en la última CADE - y que trabaja en Yanacocha, siendo sindicada por muchos como la verdadera responsable de malos tratos y hasta de un muerto en las protestas desencadenadas contra la minera.
Recordemos que Yanacocha es una empresa con amplias vinculaciones con el mundo minero y político. Uno de sus propietarios es Minera Buenaventura, de propiedad de la familia Benavides Ganoza, con vínculos familiares con el Presidente de CONFIEP, José Miguel Morales Dasso, y políticos, pues son muy cercanos al APRA.
No sería la primera vez que Yanacocha tiene un “anticucho”. Recordemos que Montesinos negoció el fallo judicial que permitió a Newmont y Buenaventura licuar las acciones del consorcio francés que era el tercer socio de la empresa. También nos acordamos del derrame de mercurio en Choropampa - donde varios pobladores fueron envenenados - y las pugnas por el agua de Cajamarca.
Lo cierto es que, trátese de quien se trate, nos encontramos ante un tema muy preocupante: el uso de métodos vedados para desacreditar a alguien incómodo para el poder económico.
Como lo hemos dicho anteriormente, la minería es, sin duda, una de las actividades que ha sostenido el crecimiento económico tan bueno que hemos tenido en estos años, producto de los buenos precios internacionales, pero también de los proyectos de inversión impulsados por el capital privado. ¿Es necesaria esta inversión para generar desarrollo? Por supuesto que sí.
¿Pero es necesario ser totalmente condescendiente con el capital y permitir que cualquier tipo de inversionista venga? Creo que no. El mundo viene exigiendo cada vez más estándares de calidad, de respeto al medio ambiente y de responsabilidad social empresarial a las empresas. Las mineras no están exentas de dichas exigencias.
Utilizar este tipo de métodos no ocultarán el problema que existe en Cajamarca, que se debe en buena parte a la mala praxis de Yanacocha. Matar al mensajero no implica erradicar el problema. Como bien lo dijo Fernando Rospigliosi hace algunas semanas, se puede discrepar con Arana, pero “tiene el derecho a opinar en ese sentido, a difundir sus ideas y a organizar gente con ese propósito, siempre y cuando no instigue ni protagonice actos de violencia“. Con leyes contra su ONG (como lo enunció claramente Antero Flores - Araoz en el proyecto que finalmente se aprobó, infamemente, ayer) o espionajes como estos, lo único se hace es profundizar el problema, atentar contra las libertades ciudadanas y no preocuparse en solucionar el tema de fondo. cómo tener una estrategia de desarrollo sostenible.
MAS SOBRE EL TEMA:
La República: Dossier: Operación “El Diablo”. Los vínculos con Forza.
Santiago Pedraglio: La privatización de la seguridad.
Utero de Marita: Forza: los espías de la minera. Yanacocha Memorex.
Archivo del Tercer Piso: Minería y Comunidades: Diálogo de Sordos.






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