Beto Ortiz es, a mi entender, uno de los periodistas más talentosos en nuestro país. Se dio el lujo de convertir la nota de inactuales, ese subgénero de los programas dominicales (que ahora se ha convertido en moneda corriente), en un documento de valor social. Era capaz de burlarse del “baile del Chino” en la televisión parametrada del Fujimorismo y de combinar, en una sola emisión de su programa, los chistes de Melcochita, un apanado a Laura Bozzo y una entrevista a Szyzslo. Excesivo, kitsch por momentos, insoportable en algunas apariciones, pero indudablemente talentoso.
Durante los últimos tres años, Ortiz ha padecido uno de los juicios más absurdos que periodista alguno ha padecido en este medio. Publicó un reportaje sobre el audio entre César Almeyda (el amigote de Toledo) y el general Oscar Villanueva Vidal (el cajero de Montesinos en el Ejército) y terminó acusado por intentar negociar cintas que él difundió y que no poseía. El Proceso de Kafka convertido en acción de la vida real.
Y a ello se sumó la torpeza con la que algunos enemigos de Ortiz se encarnizaron con él. Sobre todo, Fernando Olivera, el personaje que otrora fuera paladín anticorrupción y hoy no llega ni hacer la sombra de aquel que presentara el video Kouri Montesinos. Dicha torpeza e interferencia suscitó que el Perú pasara por uno de los más recientes papelones de su historia, pues Estados Unidos - país donde habitó Beto los últimos años - lo declaró asilado político.
Hoy Beto vuelve, no solo a comparecer ante la justicia, sino a enfrentar uno de los dramas que un ser humano nunca debería enfrentar: Ver a su madre y que ella no lo pueda reconocer, debido a una enfermedad degenerativa que padece desde hace algunos años.
Ojalá este reencuentro con la familia y con el país que ama (y odia) permitan que un talentoso periodista vuelva de nuevo a las pantallas. La televisión extraña un personaje que la despeine y que la saque de esta sequedad en que parece haberse convertido la tele lorcha de cada día. Un Beto sin veto.
ENLACES:
Perú.21: Pandemonio: La columna de Beto Ortiz.
El Útero de Marita: Volvió Beto.





Entradas (RSS)
4 Octubre 2006 a las 3:07 pm
Ojalá vuelva el beto talentoso, el que dice las cosas de frente, el que describe -y escribe- tan bien sobre la sociedad peruana.
A ese lo quiero volver a ver. No al tristemente vanidoso que quería ser irreverente y se convirtió en tremendamente huachafo (y no lo digo por sus camisas, para nada).
4 Octubre 2006 a las 3:21 pm
Por primera vez coincido contigo, Godoycito…. pero debo admitir que más me gusta Nino Peñaloza ssaauu
4 Octubre 2006 a las 5:04 pm
Discrepo.
Esa visión nietzschiana del “super hombre” (aunque en este caso suene paradójico) mediante la cual a alguien con cierto talento se le perdona todo (como en Argentina con Maradona, por poner otro ejemplo) termina por crear hinchadas ciegas y poco objetivas.
Y no hablo, en este caso, sólo de los casos de corrupción de menores, sino de su desempeño como periodista y sus opiniones. Por querer ser un permanente transgresor, Ortiz dejaba de lado la objetividad (y hasta donde se, esta es importante en la profesión de periodista). Además, lastimosamente, dejaba que sus complejos opacaran su criterio.
Me parece que exageran.
4 Octubre 2006 a las 10:31 pm
bETO ORTIZ ES EL CLARO EJEMPLO DE LA PERSECUCION OCULTA QUE HUBO POR PARTE DEL TOLEDISMO ANTE PERSONAJES QUE DEFINITAIVAMENTE LE ERAN INCOMODOS O LE CAIAN MAL AL REGIMEN.
5 Octubre 2006 a las 3:36 pm
Puede ser… pero no lo hace merecedor de tantos halagos…
El hecho de ser perseguido no te hace bueno, sino perseguido.
5 Octubre 2006 a las 10:40 pm
Yo tambien coindido contigo y por supuesto que se hace extrañar Beto; ojalá pueda resolver sus problemas legales y pueda quedarse acá.
6 Octubre 2006 a las 8:53 am
Pero quién ha afirmado que es bueno porque sea perseguido.???
6 Octubre 2006 a las 9:52 am
Aguafiestas: Parece que, viendo ayer la entrevista con Magaly, es el segundo el que ha vuelto.
Anonymous: No creo en la objetividad al 100%, por el contrario, el talento del periodista es hacer que su punto de vista se refleje en lo que escribe.
Alejandro: Una cosa no lleva a la otra.
Aguja: Ojala salga menos en te de tías con Magaly y escriba un poco más.
Walter: Si fuera como dices, hoy Hildebrandt estaría en San Jorge y Cecilia Valenzuela en Santa Mónica. No hubo persecusión política durante el toledismo (como si la hubo durante el fujimorismo). Allá si le crees a Carlos Raffo y sus argumentos para que Fujimori no regrese a responder por sus delitos.
Lo de Beto fue una lamentable torpeza.
6 Octubre 2006 a las 11:03 am
Anonymous: No creo en la objetividad al 100%, por el contrario, el talento del periodista es hacer que su punto de vista se refleje en lo que escribe.
Tendríamos que distinguir entre periodismo informativo y periodismo de opinión. A veces, el periodista debe renunciar a su punto de vista.
En todo caso, si es por sus opiniones que aplauden a Beto Ortiz, es otro tema. Hasta donde yo recuerdo, no hacía sino insultar y calumniar…