ADIOS, SEÑOR PRESIDENTE
Escrito por: jgodoymejia en Valentín Paniagua, fallecimiento, gobierno de transiciónVALENTIN PANIAGUA CORAZAO (1936 - 2006)
“Mi gratitud imperecedera al pueblo del Perú que, en medio de la tempestad, no perdió jamás la ilusión, como no la perdieron los jóvenes y niños que, con su fresco entusiasmo, nos infundieron fuerza en la tarea. A todos ellos, les pido, en esta hora, no desmayar en el empeño, sabiendo que el Altísimo no desoirá la plegaria de un pueblo que ama la paz y anhela la reconciliación, y que está decidido a reprender su camino en la historia, bajo la misma divisa que los padres fundadores inscribieron, en el Escudo Nacional, como una apuesta y un anhelo de futuro que ahora repetimos como conjuro y como una clara determinación, para que el Perú sea siempre firme y feliz por la unión“.
(Mensaje a la Nación, 28 de Julio de 2001)
Ha fallecido el día de hoy un ilustre peruano.
Valentín Paniagua Corazao fue uno de los políticos más honestos de la historia política peruana. Y ello, en un país donde la excepción parece ser la honestidad en la política es un mérito indudable.
Me cuesta mucho trabajo escribir algo sobre una persona que hasta hace poco tiempo fue una figura importante de la política peruana y por la cual nunca escondí mi admiración y respeto personal.
El gobierno de transición que encabezó Paniagua fue un ejemplo de pluralidad, transparencia y eficiencia. Se organizó el sistema anticorrupción, se presentó la Iniciativa Nacional Anticorrupción. Se detuvo la recesión económica que venía de tiempos de Fujimori. Se realizaron elecciones libres, justas y transparentes en el 2001. Se logró la captura de Vladimiro Montesinos y de varios de los líderes de la mafia fujimorista. Se inició el plan de gobierno electrónico, inaugurándose los portales de transparencia electrónica. Se retornó a la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Se creó la Comisión de la Verdad, la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza y el Acuerdo Nacional por la Educación.
Pero fundamentalmente, Paniagua demostró, luego de la cobarde huída de Fujimori, que el ejercicio del poder en democracia se basaba en el respeto institucional, en la discreción presidencial y en escuchar a su equipo ministerial.
El ex Presidente no estuvo exento de críticas.
Algunos le reprocharon cierta lenidad y pasividad. Pero fue demostrado con su gesto frente a la denuncia infame que Nicolás Lucar pretendió insinuar que el ex mandatario tenía carácter. Nunca sus críticos pudieron demostrar con pruebas fehacientes que Paniagua liberó terroristas o que le temblara la mano a aplicar la Ley. Fue uno de los activos participantes de la Marcha de los Cuatro Suyos, aquella protesta mayor en contra de una dictadura a la cual Paniagua, desde el inicio, no dudo en llamarla como tal.
Muchos reprochan a Paniagua el hecho de que no haya podido declinar su última y aun reciente candidatura presidencial en favor de Lourdes Flores Nano para que no gane Alan García. Quizás cabría preguntarles a ellos si es que Flores hubiera ganado con un endose de votos, tomando en consideración que su derrota electoral se debió casi exclusivamente a sus errores como candidata, o si es que una posible alianza con el PPC debió tener, desde el inicio, a un candidato con menos resistencias como el ex presidente.
Quizás el único baldón que Paniagua puede llevarse en su larga trayectoria, que comenzó en las filas de la Democracia Cristiana y luego en Acción Popular, sea su poca predisposición a aceptar las críticas que se hicieran de la actuación del gobierno de Fernando Belaúnde durante el conflicto interno, en particular, sobre el diagnóstico que se tuvo sobre el fenómeno y la desprotección de los derechos de las personas.
Este ciclo, Paniagua debía volver a las aulas universitarias. En la PUCP iba a dictar un Seminario de Derecho Constitucional para los alumnos de pre grado. La enfermedad que lo llevó al hospital le impidió dictar aquella cátedra a la que tanto ansiaba volver. Aquel curso donde, alguna vez, el 6 de abril de 1992, dijo que no tenía nada que dictar, pues se había roto el orden constitucional.
Paniagua es una de esas figuras que la política peruana extrañará, por los valores que encarnó en vida. Esperamos que, en un futuro cercano, más gente honesta y con valores democráticos enraizados pueda tener un papel más relevante en el quehacer académico y político del país. El respeto a la legalidad y la transparencia en la vida es algo que el ex Presidente quisiera que el resto de peruanos pudieramos encarnar y que quizás sea el mejor homenaje a su memoria.
UPDATE: CEREMONIAS OFICIALES:
Lunes 16:
12 m.: Homenaje en Partido Acción Popular
3 p.m.: Homenaje en Casona de San Marcos
4 p.m.: Homenaje en Congreso de la República
5:40 a 10 p.m.: Velatorio en Catedral de Lima.
Martes 17 - Programa Oficial:
11 a.m.: Honras Fúnebres en la Catedral de Lima, con asistencia del Presidente de la República, altas autoridades nacionales y cuerpo diplomático.
12:15 p.m.: Traslado de los restos mortales hasta la entrada principal de Palacio de Gobierno.
12:30 p.m.: Homenaje del Presidente de la República Alan García, Plaza de Armas.
12:45 p.m.: Traslado de los restos mortales al Cementerio Jardines de la Paz.
1:15 p.m.: Llegada al Cementerio Jardines de la Paz.
1:30 p.m.: Ceremonia Fúnebre - Discursos.
1:45 p.m.: Discurso del Presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo
2:00 p.m.: Responso.
2:05 p.m.: Inhumación de los restos mortales.
ENLACES:
El Comercio: Perfil hecho por Renato Cisneros.
Caretas: El día que Paniagua llegó a la Presidencia.
CNN: Paniagua, led Perú after Fujimori flie, dies at 69.
Diario El Mundo de España: Valentín Paniagua, baluarte de la transición democrática en Perú.
Homenaje del Presidente Alan García.
Homenaje del Congreso.
Alan García suspende actividades por fallecimiento de Paniagua y declara duelo nacional.
Jorge del Castillo: Paniagua fue un hombre correcto, noble y bueno.
Javier Pérez de Cuellar: Perú pierde a uno de los mayores valores de este siglo.
Los detalles de los funerales.
Desde Atlanta, ex Presidente Alejandro Toledo expresa sus condolencias.
Políticos expresan su pesar.
Intelectualesde diversas tendencias expresan su pesar.
Discurso de Valentín Paniagua al asumir la Presidencia de la República.
Discurso de Valentín Paniagua al dejar la Presidencia de la República.





Entradas (RSS)
16 Octubre 2006 a las 1:05 pm
Cuando ejerció la presidencia uno de veras sentia que por fin habia gente decente en el gobierno.
Hasta siempre Presidente!
16 Octubre 2006 a las 4:49 pm
A pesar de mis serias discrepancias políticas con el Gobierno de Transición de Valentín Paniagua, debo de reconocer que fue un hombre bueno, recto, probo y honrado, hasta donde yo sé y mientras no se demuestre lo contrario.
Descanse en Paz, Dr. Paniagua!!!
Que el Señor lo acoja en su Santo Seno!!!
16 Octubre 2006 a las 5:09 pm
En el hidroavión en el que volé con Valentín Paniagua de Iquitos a
Requena, en marzo de este año, medité en un momento sobre su extraña relación con la providencia y con el destino. Fue pocos meses antes de su agonía, cuando el entusiasmo de la selva levantó una esperanza que fue en realidad una despedida.
Valentín fue el político a quien encontró la providencia y rechazó
el destino. A nadie mejor pudo haber encontrado el Perú en aquellos días inciertos del año dos mil, cuando se desplomó la dictadura de gangsters y de espías y hubo que elegir un presidente para desencallar el Estado y desinfectar el país. A nadie mejor rechazó el país cinco años después, en esa campaña corta y confusa en la que terminamos alejándonos de lo óptimo para evitar lo catastrófico.
Antes de llegar a Iquitos, la campaña presidencial de Paniagua,
había pasado de ser una lucha cuesta arriba a una peregrinación
dolorosa cuyas estaciones no se podía evitar ni abreviar. El
presidente que había dejado el poder ejemplarmente ejercido con un 80% de aprobación, convocaba ahora asistencias anémicas, entusiasmos raleados y contribuciones escasas. En medio del lenguaje entre huachafo y cuartelero que dominaba la campaña, el limpio castellano de Paniagua parecía arcaico y hasta indefenso.
Sin embargo, la selva lo cambió. Iquitos lo recibió en triunfo y lo
siguió con cariño y admiración. Es que Loreto, a diferencia de buena
parte del Perú, ni cambia ni olvida. Recordé cómo todo Iquitos salió el año dos mil a despedir a sus paisanos que embarcaron en la larga ruta que los iba a llevar a la Marcha de los 4 Suyos; y vi que seis años después, un gran número salía a expresar su afecto al hombre que representó la libertad conquistada y la decencia recobrada pocos meses después de los días luctuosos de la Marcha.
Ante el calor y el afecto de la gente, Valentín encontró el
entusiasmo. Y un día después, en Requena, hizo energía del
entusiasmo. En medio del calor húmedo, habló larga y lúcidamente en un mitin al cabo de una larga caravana. Lo hizo con alegría, pero sobre todo con fuerza. Que remató con la frase que signó ese su desafío final: “¡Viejo es el viento pero sopla todavía!”.
Viejo es el viento y viejas serán las memorias. Después de esos días
de encuentro recobrado con el pueblo, la candidatura de Paniagua no levantó, pero me parece que dejó de ser un sufrimiento. Como ha sucedido repetidas veces en la historia, un señalado líder de la
democracia perdió en las elecciones frente a candidatos de mérito menor.
¿Por qué? Hay momentos en los que a nuestro pueblo le emociona la
virtud y otros en los que la única virtud es la emoción. Eso tocó en
el proceso electoral de este año y aquéllo en el año dos mil.
He revisado los apuntes del diario que llevé en la campaña del año
dos mil y he vuelto a leer las reseñas de las intervenciones de los líderes de la oposición democrática. Aquel –ya lo he escrito– fue un momento de extraordinaria cooperación entre dirigentes y bases de
los partidos políticos y los movimientos sociales enfrentados a la dictadura de Montesinos y Fujimori. Luego del retiro de la
candidatura de Toledo, esa cooperación se mantuvo pese a la
dificilísima situación. Muchos daban por hecha la continuación de
Fujimori por otros cinco años y, junto al desfile obsceno de
tránsfugas, varios buscaron de acomodarse por lo bajo. Guardaban las formas de día pero, como diría Carlos Fuentes, salían de noche.
Sin embargo, una masa crítica de dirigentes y organizaciones mantuvo la cohesión. En ese contexto, hubo una reunión especialmente importante el 28 de junio en lo que era el cuartel general de la oposición democrática, en el segundo piso del hotel Cesar.
Detrás de la sala de prensa que habíamos armado en mayo en lo que
había sido un restaurante con muebles que recordaban un burdel
elegante de la Belle Epoque, había un cuarto de reuniones que
manteníamos razonablemente libre de chuponeo, al que habíamos
llamado el “cono del silencio”.
Ese día se reunieron representantes de toda la oposición democrática para discutir cuál iba a ser la actitud común ante la representación
de la OEA que había llegado para buscar una salida al conflicto.
Habíamos ya discutido, Toledo y sus asesores, la redacción del
documento que se les iba a presentar. Había algunos blandos, que estaban dispuestos a negociar y había los duros, que sosteníamos que había llegado el momento de precisamente eso, la dureza. El
documento que se puso a la consideración de los representantes de los partidos medianos, pequeños y mínimos representaba, con mínimas concesiones de forma, la posición dura.
El debate se armó en medio de soperas humeantes de curanto (un
sancochado chileno; que no fue acto fallido sino elección del
cocinero). Las sopas sustanciosas en medio del invierno o el miedo,
tienden a poner de acuerdo a la gente, y eso sucedió en este caso.
En mis notas, apunté que primero “Andrade reprocha a Toledo, en forma directa y sin ambigüedad, el hablar de `mi gente’, `mi pueblo’, etc., en lugar de utilizar el `nuestro’. Toledo acepta la crítica”.
Aceptado el paso a la propiedad cooperativa, la discusión entre los representantes de los partidos fue a lo sustantivo y según los
apuntes: “Sus puntos de vista son sorprendentemente buenos y
coincidentes. No aceptar otra condición de la OEA que elecciones, ser firmes, etc. Destacan Paniagua y Loret de Mola”.
En las varias reuniones, antes y después de esa, la posición de
Valentín Paniagua fue igual: el enfrentamiento decidido a la
dictadura. Que una persona de modales corteses, expresión siempre medida y deferencia que bordeaba la timidez, tuviera una posición tan definida y tajante le confería una fuerza adicional, la que dan los principios cuando son meditados, asumidos, arriesgados y vividos.
Ahí desarrollé afecto y admiración por Valentín Paniagua. Lo mismo
sucedió con casi todos los demás. Por eso, cuando la oposición
democrática hubo semanas después de elegir al presidente del
Congreso, Paniagua resultó la elección obvia, y no por ser el mínimo común denominador sino la mejor alternativa.
Los acontecimientos se precipitaron y en medio de la turbulencia de esperanzas, entusiasmos acompañados con los inevitables oportunismos, Valentín Paniagua pasó a Palacio de Gobierno, a ejercer el gobierno sin aviso ni preparación previa.
Se puede observar o criticar aspectos o detalles puntuales de su gestión. Pero ese corto período fue un momento brillante en nuestra república, cuando se respiró la libertad al librarse del lumpenaje que rigió el país; cuando los criminales fueron reemplazados por un Presidente que encarnaba la honestidad y la sencillez; cuando el lenguaje zafio y cínico del fujimorato dio lugar al buen y preciso
castellano; pero cuando la modestia, la sencillez y el buen idioma tuvieron la energía, el coraje que ningún otro gobierno tuvo y llevaron a la cárcel a los grandes mafiosos y ladrones como no se hizo ni antes ni después. En sus cortos meses en el poder, Paniagua expresó lo mejor de nuestro ideal republicano, lo que podemos ser y que, por lo menos por corto tiempo, en parte fuimos.
“Viejo es el viento, pero sopla todavía”. En el tiempo, las palabras de Requena no aluden a aquellos vigores que antes reforzaba el viborachau y hoy la farmacología; ni tampoco aluden a la energía aeróbica de las campañas. Aluden más bien al viejo anhelo de libertad y de virtud republicana que nació frágil cuando nació la Patria, que ha sufrido y agonizado en nuestra historia, pero que sí, sopla todavía y ruge a veces y tendrá en el ilustre Valentín Paniagua a uno de sus más nobles y señalados ciudadanos.
16 Octubre 2006 a las 5:36 pm
Nuestras palabras son como balas de salva en su honor.
Los bloggers le dedicamos más que un comentario, le guardamos un espacio en nuestras memorias y corazones.
Descanse en Paz, señor Presidente.