Archivo de 18 Octubre 2006

Francamente, hay gente que no sabe que hacer con su plata. Pero la explicación de este multimillonario a la torpeza que leeremos a continuación pasa todas las barreras.

Del diario El Mundo, de España:

La famosa pintura ‘Le rêve’ (’El sueño’), de Pablo Picasso, se ha convertido en la pesadilla del magnate de Las Vegas Steve Wynn, que accidentalmente dio un codazo a la valiosísima obra e hizo un agujero en el lienzo.

Wynn acababa de vender el cuadro a otro coleccionista, Steven Cohen, por 139 millones de dólares y hace unas dos semanas se lo mostraba a unos amigos cuando lo golpeó accidentalmente.

La directora y guionista de cine Nora Ephron (directora de “Tienes un E-mail” o “Sintonía de Amor”), que fue testigo del incidente y lo contó en su blog en ‘The Huffington Post’, dijo que Wynn les estaba explicando detalles del cuadro, como el pene que forma parte de la cabeza de la amante del pintor, Marie-Thérèse Walter, cuando hizo el movimiento que provocó los daños.”

“”Le dió en el medio (…) era un agujero negro del tamaño de un dólar de plata. ‘Oh, mierda’, dijo él. ‘Miren lo que he hecho. Gracias a Dios fui yo’“, relató Ephron

Arriba pueden chequear el cuadro destrozado por el multimillonario. Hasta el pobre Munch, a quien habían robado algunos de sus cuadros en el museo de Bélgica donde se exhibían, corrió con más suerte que el pintor español.

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Una añeja pelea, un proyecto inoportuno, un falso dilema

Ya sé, vieron el titulo y de seguro van a cambiar de canal (o de blog). Pero ya era tiempo de un tema que escapa (en algo) a la politiquería (y ausencia de temas políticos) de estas semanas.

Contemos la historia por partes.

Entre 1930 y 1995, todas las elecciones celebradas en el Perú las organizaba el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Al mismo tiempo, el JNE tenía la facultad de resolver cuanto reclamo en materia electoral hubiera. Es decir, era juez y parte en estas elecciones.

El JNE tuvo un buen periodo entre 1979 y 1990, cuando todas las elecciones que se celebraron en esa época no tuvieron visos de fraude alguno. Pero también tuvo baldones, como la amarrada elección de 1950, donde Odría - único candidato - fue “elegido” Presidente, o la elección parlamentaria de 1995, donde más de un millón de votos se “perdieron”.

La Constitución de 1993 separó al otrora superorganismo en 3: la RENIEC, que no es otra cosa que el Registro Civil (donde sacas tu DNI o tu duplicado), la ONPE, que se encargaría de organizar las elecciones y el JNE, que tendría la función de justicia electoral.

Desde esa época, el JNE ha reclamado, piteado, sacado comunicados y poco le faltaba hacer una marcha para que lo devuelvan a la situación de “super JNE”.

Es cierto que, en la época en que se dio este cambio, la intención no fue técnica sino política. Vale decir, manejar los organismos electorales a fin de hacer que las votaciones del Chino se inflaran como la espuma. Juristas como Valentín Paniagua denunciaron esta intención en escritos académicos y no académicos. Las elecciones del 2000, que fueron un fraude de principio a fin, confirmaron la hipótesis del recientemente fallecido ex Presidente.

Pero, también es cierto que con una o con tres instituciones electorales, el fujimorismo manipularía las elecciones de la re-reelección. No solo puso su gente en la ONPE, sino que por lo menos 3 magistrados del JNE pasaron por la salita del SIN y no precisamente a tomar té y galletitas con Vladimiro.

Pues bien, los procesos electorales manejados por la ONPE luego que regresara la democracia (es decir, de 2001 hasta hoy) han sido medianamente eficientes y constituyen la prueba de que, en efecto, era necesario contar con un organismo independiente que organizara las elecciones, distinto del encargado de resolver los litigios electorales.

Sin embargo, la ambición del JNE por volver a ser la entidad que otrora fue, sumado a las contradicciones sobre competencias que existen en la Ley Orgánica de Elecciones, dan motivo a que, de cuando en cuando, JNE y ONPE se jalen de las mechas (en especial, el Presidente del JNE contra el jefe de la ONPE).

Pero el nuevo capítulo en esta historia larga de peleas ha sido un proyecto bastante inoportuno presentado por la Celula Parlamentaria Aprista. Es decir, con la venia de Alan.

Inoportuno por dos razones. La primera, la oportunidad. Estamos a un mes de las elecciones y eso de exacerbar conflictos entre instituciones electorales como que no es muy proper a esta altura del partido. La segunda, lo que dice: se trata de una reforma constitucional para liquidar la OPNE y volver al “super JNE”.

La tendencia en América Latina es que ambas funciones se separen en dos entidades distintas. Y la verdad, con los resultados tan apretados que tenemos ahora en nuestras elecciones (México y Ecuador son el mejor ejemplo de ello), es mejor que así sea. Por lo demás, es técnicamente mejor que dichas funciones estén en dos organismos separados, a fin de brindar mayores garantías de que lo que tú decidiste sea lo que se refleje en el resultado final.

¿Otro proyecto al aire en el APRA, escuché por allí?

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