Archivo de 17 Octubre 2006

ALAN GARCIA, Presidente de la República
El Perú y la democracia están de duelo. He venido a rendir homenaje a Valentín Paniagua, el joven estudiante cusqueño, el diputado del pueblo, el ministro de Justicia y Educación, el hombre que en las horas difíciles supo llevar el país con mano firme para la reconstrucción de la democracia. Él debe ser un ejemplo para las generaciones futuras de nuestro país.

ALEJANDRO TOLEDO, ex Presidente de la República
Era un Presidente que practicaba la democracia, nunca tuvo rencor contra nadie y nunca persiguió a nadie.

JORGE DEL CASTILLO, Presidente del Consejo de Ministros
La pérdida que sufre el país es incomparable. Gracias a Valentín Paniagua alcanzamos la restitución democrática. Por eso hemos venido (al local partidario) a rendirle homenaje y a expresar nuestra solidaridad a Acción Popular. Juntos peleamos por la reconstrucción de la democracia. Como presidente estuvo impecable, a gran altura

LUIS BEDOYA REYES, Fundador del Partido Popular Cristiano.
La pérdida de Valentín Paniagua es la pérdida de un hombre probo con carácter de extraordinaria personalidad, que ha vivido dándonos el testimonio de una conducta ejemplar. El país, desde la sencillez de Valentín, siente su pérdida. No es un hombre que hubiese brillado por la arenga. Era un hombre sencillo, pero su huella es honda

BEATRIZ MERINO, Defensora del Pueblo
La democracia no es solo un postulado teórico o una propuesta política. Es un conjunto de valores que adquieren vigencia histórica cuando encarnan en algunos pocos hombres, indispensables. El doctor Valentín Paniagua Corazao ha sido uno de esos hombres, pues en su larga y productiva trayectoria vital, tanto en el plano personal y académico, como en el político, enseñó al país la recia contextura de un hombre identificado con el gobierno del pueblo.

SUSANA VILLARAN, Presidente del Partido por la Democracia Social
Valentín Paniagua fue capaz de conducir, junto con concertación de las fuerzas políticas, una transición pacífica en un momento que pudo ser terriblemente doloroso para el país, convirtiéndolo en un proceso ejemplar en toda América Latina.
Él nos demostró que es posible hacer un gobierno con responsabilidad, honestidad, firmeza y alto sentido democrático.

EL COMERCIO, Editorial
Su impronta en la política nacional es, pues, profunda. Las campanas de la Catedral de Lima, donde ayer se velaron sus restos, nos recordaron su ejemplar quehacer en este Perú nuestro que ayudó a formar, en una labor que las nuevas generaciones, sobre todo aquellas integradas por jóvenes políticos, deberán continuar. Allí tienen un ejemplo por seguir.

AUGUSTO ALVAREZ RODRICH, Director de Perú.21
Don Valentín Paniagua tuvo una trayectoria prolongada y fructífera en la política peruana, y deja un legado de decencia y consecuencia con los fundamentos democráticos, los principios jurídicos y la lealtad partidaria.

MIRKO LAUER, columnista de “La República”
La de Paniagua es una lección de rectitud ciudadana y probidad personal, de austeridad en el estilo, pero sobre todo de valentía. La manera decidida, y a la vez equilibrada, en que Paniagua y su equipo de gobierno actuaron frente a la plaga de corrupción deja muy mal parados los esfuerzos, por así llamarlos, del gobierno que vino después.

ALDO MARIATEGUI, Director de “Correo”
No pienso ser hipócrita y deshacerme en elogios desmesurados, como típicamente se estila cuando alguien muere en el Perú. Fui muy crítico con Paniagua por decisiones que tomó durante su breve gobierno (básicamente la CVR y la política económica), así como por la hasta ahora inexplicable terquedad de no retirarse de una campaña electoral perdida y beneficiar así indirectamente a un candidato que suscitaba bastante desconfianza por su gestión anterior (y, lamentablemente, eso me hizo perder amistades colegiales). Pero lo que sí puedo decir es que Paniagua tenía mucho de Bustamante y Rivero. “Y eso es bastante”, como me dijeron 35 años atrás.

CESAR HILDEBRANDT, columnista de “La Primera”
Paniagua, en cambio, no necesitó hacer ningún sacrificio para ser un hombre de centro, un mesurado por naturaleza que creía que la equidad era lo más parecido a la justicia.
Y por eso, sin partido, a pulso, de pura terquedad, obtuvo cientos de miles de votos.
Fue el único candidato explícitamente de centro. Fue el único que jamás prometió lo que no podría haber cumplido.
Por eso perdió. Porque no gritaba frases grandilocuentes ni amenazaba con baños de sangre ni anunciaba el séptimo cielo flotando en la enésima promesa de la pendejada. Porque era sobrio y bueno, honrado para más señas, por eso perdió las elecciones.
El Perú, tal como es hoy, no se merecía a Valentín Paniagua. Paniagua no se merecía a la mayoría de sus lloronas de ocasión.

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