Archivo de 13 Octubre 2006

El caso que le costó la cadena perpetua a la cúpula de Sendero Luminoso

Santiago de Lucanamarca es un distrito ubivado en la provincia de Huancasancos, a 10 horas de la ciudad de Huamanga, capital del departamento de Ayacucho.

La provincia de Huancasancos fue una de las más convulsionadas por el conflicto interno durante la década los los ochenta. Sendero Luminoso aprovechó los conflictos intracomunales y de grupos de poder, así como la ausencia de protección del Estado hasta 1983.

Aunque algunos sectores de la población apoyaron inicialmente a Sendero, a medida que el carácter abusivo de su propuesta fue siendo claro para la población y afectaba la vida de las comunidades, la población se organizó para hacerles frente. En Lucanamarca, días antes de la matanza, los pobladores victimaron a un miembro de Sendero Luminoso. Ello provocó la venganza de Sendero, en una de las masacres más sangrientas y demenciales de las que se registra en el Informe Final de la CVR.

El domingo 3 de abril de 1983, setenta miembros de Sendero Luminoso, armados con hachas, machetes, cuchillos y armas de fuego, iniciaron un ataque a lo largo de un trayecto que comprendió las zonas de Yanaccollpa, Ataccara, Llacchua, Muylacruz y Lucanamarca.

Esta acción fue decidida por el propio Abimael Guzmán quien, en un alarde de su cinismo, dijo lo siguiente sobre uno de los actos más cruentos de su accionar:

Frente al uso de mesnadas y la acción militar reaccionaria respondimos contudentemente con una acción: Lucanamarca. Ni ellos ni nosotros la olvidamos, clado, porque ahí vieron una respuesta que no se imaginaron, ahí fueron aniquilados más de ochenta, eso es lo real; y lo decimos, ahí hubo exceso, como se analizara en el año 83, pero toda cosa en la vida tiene dos aspectos: nuestro problema era un golpe contundente para sofrenarlo, para hacerles comprender que la cosa no era tan fácil; en algunas ocasiones como en ésa, fue la propia Dirección Central la que planificó la acción y dispuso las cosas, así ha sido (…) ahí lo principal fue hacerles entender que éramos un hueso duro de roer y que estábamos dispuestos a todo“.

Los testimonios de los sobrevivientes dan muestra del horror cometido.

Antonio Quincho, en cuya vivienda reunieron a 29 personas entre hombres, mujeres y niños para asesinarlos, dio el siguiente testimonio a la CVR de lo que encontró 2 días después en su hogar:
con las manos y los pies amarrados, hasta las trenzas salidas de las señoritas, a quienes los habían cortado con hacha, cuhillo, pico, incluso les habían echado agua caliente…encontraron a los niños quemados sus manitos, caritas, a los niños recién nacidos les habían sacado las tripas y pisado sus cabezas hasta que salgan sus sesos“.

Marcelino Casavilca fue obligado a tenderse frente a la puerta de la iglesia del pueblo. Su testimonio ante la Comisión relata con crudeza lo que ocurría en ese lugar:
Ahí realmente nos hacen agachar, diciendo “ustedes pobres miserables querían escapar” diciendo, ahora tiene qe recibir castigo acá, nos han hecho manos amarrados en el cuello ahí. Cuando estuve echado, me manda con una bala, con eso me he quedado desmayado, y aca toda esta parte del brazo está roto, en el cuello con cuchillo después me han matado, ya muerto he quedado, no me daba cuenta ya“.

Envenciona Huancauari refirió que luego de la huida de los subversivos corrió a ver a su esposo Gliserio Rojas Quincho, viendo el siguiente cuadro:
Cuando me acerqué, estaba convulsionando, aun con vida, tenía la boca partida por el hacha, parte de la masa encefálica estaba fuera del cráneo, porque su cabeza estaba partida en cuatro (…) algunos órganos del pecho habían sido retenidos en la ropa, cuando quise levantarlo de un brazo, ya no lo tenía, estaba separado del cuerpo“.

Murieron 69 víctimas. El Estado no procesó el caso hasta el año 2002. Su muerte se produjo cuando se hallaban bajo un total estado de indefensión y desventaja, en circuntancias en que les resultaba imposible defenerse o resistir y que no consituían en modo alguno amenaza a la vida o la integridad de los senderistas.

Diecocho de las víctimas fueron niños entre los seis meses y los diez años de edad. Ocho fueron adultos mayores entre los cincuenta y sesenta años. Once fueron mujeres entre los 13 y 19 años, algunas de ellas en estado de gestación.

Esta es la muestra de la insanía y el terror que vivimos los peruanos. Sendero Luminoso decía actuar “en nombre del pueblo”, pero lo que hacía era oprimirlo y matarlo. Decía defender sus intereses, pero lo que hacía era violar los derechos humanos y socavar la democracia.

Que nunca más se repita esta barbarie.

UPDATE:

Abimael Guzmán Reynoso y Elena Iparraguirre recibieron la cadena perpetua.

Laura Zambrano Padilla y María Pantoja Sánchez, integrantes de la cúpula senderista, recibieron 35 años de prisión.

Margot Liendo Gil, Osmán Morote Barrionuevo, Víctor Zavala Cataño, Martha Huatay, Margie Clavo Peralta, Angélica Salas La Cruz y Victoria Obdulia Trujillo fueron condenados a 25 años de prisión.

Oscar Ramírez Durand, el único de la cúpula que mostró algo de arrepentimiento y colaboró en el juicio, recibió 24 años de prisión.

Los abogados de Guzmán y el Procurador Guillermo Cabala apelaron la sentencia.

Los abogados de los senderistas, Manuel Fajardo y Alfredo Crespo, denostaron de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y la consideraron un “instrumento de la derecha en su contra”. Ello confirma que dicho grupo de trabajo condenó claramente a Sendero Luminoso, echando por tierra cualquier especie que las vinculaba con dicha organización político - criminal.

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MINISTERIO DE DEFENSA
MARINA DE GUERRA DEL PERU
COMUNICADO OFICIAL Nro. 15 - 2006 - MGP

1.- Ante las informaciones propaladas la presente semana en relación con el lamentable accidente aéreo del avión Fokker F-27, ocurrido el 8 de diciembre de 1987, la Marina de Guerra del Perú cumple con informar a la opinión pública lo siguiente:

a.- Como es de conocimiento público, el accidente ocasionó la irreparable pérdida de vida de 43 personas, incluyendo miembros de la tripulación del avión, siendo el único sobreviviente el piloto de la aeronave.

b.- Ocurrido el accidente, la Marina de Guerra del Perú activó los procedimientos administrativos vigentes, conformando la Junta de Investigación de Accidentes, instancia que emitió su Informe - al que hace alusión el reportaje - el mismo que fue tramitado a través de la Comandancia de la Fuerza de Aviación Naval a la Inspectoría General de la Marina, máxima instancia de control de la Institución. El citado Informe, preparado de manera profesional, fue la base de las investigaciones posteriores efectuadas por una Junta de Alto Nivel y una Junta de Investigación Administrativa, designada por la Comandancia General de la Marina. Lo actuado por las citadas Juntas permitió a la Marina de Guerra del Perú emitir un Informe Final sobre el accidente.

c.- El mencionado Informe Final del accidente fue remitido al Ministro de Defensa, quien a su vez lo elevó al Presidente de la Cámara de Diputados y a la Presidencia del Senado; señalándose en el texto del mismo los pormenores del estado del material y las horas de vuelo del Piloto y resto de la tripulación, concluyéndose que el accidente fue causado por error humano, lo cual es totalmente coincidente con el Informe de la Junta de Investigación de Accidentes aludida en el citado espacio televisivo. Ello no hace más que demostrar la transparencia y claridad con la que actuó la Marina de Guerra.

d.- Paralelamente, la Empresa aseguradora realizó de manera totalmente independiente la investigación del accidente y el peritaje técnico correspondiente, habiéndosele proporcionado la información de registros técnicos y operativos de la aeronave y de su tripulación que nos fuera solicitada. La investigación del asegurador concluyó con su aceptación de asumir la ejecución de la póliza, lo cual es el mejor testimonio de que tanto la operatividad de la aeronave como la habilitación de su tripulación respetaron los requisitos de suficiencia establecidos y requeridos por las normas técnicas aplicables.

e.- Adicionalmente, la Marina de Guerra del Perú apoyó activamente en las gestiones ante el Supremo Gobierno para el otorgamiento de una pensión de gracia con carácter vitalicio por el monto de una Unidad Impositiva Tributaria, orientada a los deudos de los 30 deportistas integrantes del Club Alianza Lima, habiendo el Congreso de la República emitido en el mes de junio de 1988 las Resoluciones Legislativas correspondientes, las que a la fecha se encuentran vigentes.

2.- En tal sentido, la Marina de Guerra del Perú en salvaguarda del honor Institucional, así como del de las personas afectadas por las informaciones propaladas – como son el Ministro de Defensa, el Comandante General de la Marina y el Comandante de la Fuerza de Aviación Naval de la época – quienes ya han fallecido, se ve en la necesidad de rechazar las imputaciones vertidas y puntualizar principalmente lo siguiente:

a.- La Marina de Guerra del Perú no ocultó el Informe de la Junta de Investigación de Accidentes, ni los miembros de dicha Junta lo hicieron por propia iniciativa. El Informe aludido estuvo recogido en el Informe Final que fue entregado a las Autoridades Políticas, Administrativas y Judiciales competentes; por lo tanto, el programa televisivo mencionado no ha aportado ninguna “verdad” ni tampoco nada nuevo a todo lo conocido sobre esta tragedia.

b.- Los familiares de los fallecidos fueron tratados por la Marina de Guerra del Perú con el mayor de los respetos y con las exigencias mínimas de seguridad e identificación que tenían que ser cumplidas para acceso a las instalaciones navales, considerando que en la época en que ocurrió el accidente estaba aún en efervescencia el fenómeno terrorista.

c.- Los deudos fueron indemnizados. La póliza de seguro cubrió las indemnizaciones correspondientes, las cuales fueron pagadas a los familiares. Aquellos familiares que no hicieron uso directo de la póliza y que acudieron al Poder Judicial, fueron indemnizados de acuerdo al dictamen correspondiente emitido por la Judicatura.

3.- La Marina de Guerra del Perú deplora profundamente que, luego de 19 años de ocurrido un penoso y lamentable accidente, se hayan propalado, una serie de imputaciones carentes de fundamento, habiéndose reeditado dolorosas escenas ocurridas que afectaron no solo a los deudos sino a toda la Nación. Finalmente cumplimos con reiterar a la opinión pública y a la ciudadanía en general que la Marina de Guerra del Perú ha sido, es y será la primera en lamentar la tragedia ocurrida que produjo la irreparable pérdida de vidas de peruanos con juventud y promisorio futuro.

COMENTARIOS:

Lo que la Marina de Guerra pretende hacer es lo que, en jerga, se conoce como “lavada de manos”.

¿Qué es lo que quedó claro de las investigaciones periodísticas hechas esta semana?

1. El accidente del Fokker se debió a una serie de negligencias, principalmente, la contratación de una nave con problemas y un piloto y un copiloto cuya experiencia de vuelo era insuficiente para operar una aeronave de sus características.

2. Fueron los superiores inmediatos del piloto y el copiloto quienes los nombraron, a sabiendas de su incompetencia. Luego del accidente, fueron ellos quienes designaron a una comisión para investigar este penoso suceso. Directamente son responsables los oficiales Duboc y Vargas Prada, nombrados en los informes periodísticos hechos esta semana.

3. La Comisión entregó sus resultados a la Marina de Guerra, no a autoridades políticas. Deberán ser las personas nombradas en el comunicado de hoy quienes confirmen esta versión. El General Germán Parra, entonces Ministro de Transportes, aseguró que el Consejo de Ministros no fue informado de los resultados de esta investigación. ¿Quién miente?

Cabe precisar que entre los años 1987-1988 el titular de la cámara baja era el actual legislador del APRA, Luis Alva Castro y en el Senado el extinto Ramiro Prialé Prialé y como primer vicepresidente, Jorge Lozada Stambury. Y como ministro de Defensa era el extinto general Enrique Lòpez Albujar. Alva Castro y Lozada deberán darnos una respuesta sobre esto.

4. Si bien no existía la obligación legal de hacer público el informe del accidente, los familiares de las víctimas, quienes tenían el derecho a saber la verdad, nunca conocieron las circunstancias en que ocurrió el accidente. Este ocultamiento, además, hizo casi imposible la interposición de acciones civiles y penales contra los responsables.

5. El juicio contra el piloto Edilberto Villar fue llevado ante el fuero militar, que no le correspondía, dado que el accidente se produjo cuando no se encontraba en ejercicio de sus funciones militares y transportando a civiles. Uno de los jueces que procesó a Villar fue el vicealmirante Duboc, jefe de la Fuerza Aerea Naval en 1987 y responsable de que Villar piloteara dicho avión.

6. Resulta bastante sospechoso, por decir lo menos, que un original del informe haya estado en poder de uno de los miembros de la comisión por 19 años y que se encuentre en Estados Unidos.

7. La dirigencia del Club Alianza Lima, en especial el señor Agustín Merino, no apoyaron debidamente a los familiares de las víctimas, para no tener problemas con la Marina, según palabras del propio Merino.

Un comunicado no tapa la incompetencia, la negligencia y el oscurantismo con el que procedió la Marina de Guerra del Perú. Reconozcan su responsabilidad y no sigan mintiendo a los familiares, ni a los hinchas de Alianza, ni al pueblo peruano.

ENLACES:
Jorge Esteves Alfaro: Agustín Marina, perdón, Merino
Cecilia Valenzuela: Comunicado de la Marina es una burla.
Luis Alva Castro: “No me acuerdo de nada”.

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