Tal parece que el Almirante Luis Giampietri, vicepresidente de la República y actual parlamentario, será uno de los grandes dolores de cabeza de este gobierno.
Giampietri ya venía con ciertos cuestionamientos, señalados desde esta columna durante la campaña electoral.
El primero, su cercanía al fujimorismo o grupos afines. Fue regidor de la Municipalidad de Lima Metropolitana por Vamos Vecino en 1998, fecha en la cual ya se sabía la catadura moral del gobierno autoritario que teníamos por aquellos días. Y luego formó parte de “Chimpún Callao”, agupación fundada por Alex Kouri, quien no se distinguió por su defensa de la democracia durante aquellos años.
El segundo, quizás el más importante, su participacion en la matanza de los penales en 1986. Como se conoce hoy, Giampietri fue el jefe operativo en la isla El Frontón donde se habían amotinado presos de Sendero Luminoso. Luego de culminado el operativo, los presos rendidos fueron ejecutados extrajudicialmente, tal como lo han confirmado las necropsias realizadas a los cadáveres durante la investigación fiscal. Este hecho y las investigaciones hechas por las organizaciones de derechos humanos sobre la materia motivaron que durante años el Almirante señalara por calles y plazas que estos organismos eran el brazo legal de Sendero Luminoso.
Pues bien, durante este gobierno ya se han registrado algunos sucesos particularmente relevantes sobre la actuación pública de Giampietri que llaman poderosamente la atención.
La semana pasada fuimos testigos de como Giampietri investigaba, desde una comisión del Congreso que no tenía facultades para ello y que preside - la Comisión de Inteligencia -, al Instituto de Defensa Legal, una ong preocupada del tema de la administración de justicia y los derechos humanos, que patrocina a los familiares de las víctimas del Frontón. La mayor parte de medios periodísticos condenó este intento de persecusión, basado en una serie de prejuicios y, sobre todo, en el interés personal de Giampietri por eliminar cualquier acusación penal en su contra o al mensajero de la misma.
El sábado, según reveló ayer Cecilia Valenzuela, Giampietri, a quien Alan García ha encomendado las labores de prevención de los posibles efectos del Fenómeno del Niño, no tuvo mejor idea que llevar al Consejo de Ministros como asesor para este tema a Alberto Pandolfi, ex Premier del fujimorismo, especialista en las defensas de Vladimiro Montesinos, y utilizado para cuanto ministerio quedara vacante durante el gobierno autocrático que padecimos en los noventa.
Pero hoy, gracias a La República, nos hemos podido enterar que la Sexta Fiscalía Anticorrupción ha abierto una investigación sobre once licitaciones producidas en la Marina de Guerra del Perú, para la compra de baterías primarias para torpedos SS-4, recuperación de misiles Otomat MK2 y misiles Exocet MM-38, adquisición de 580 hidrófonos, y motores para las corbetas misileras. Esta denuncia se basa en un informe de la propia Contraloría General de la República sobre las irregularidades existentes. Quien presidió el Comité de Adquisiciones fue Luis Giampietri y por ello está comprendido en esta investigación.
La Contraloría indicó que el comité presidido por Giampietri favoreció a empresas que no se encontraban inscritas como proveedoras de la Marina, requisito indispensable para convocarlas a concurso público o privado. Además, dichos procesos de selección se hicieron sin opinión previa de la Contraloría, no se aplicaron las penalidades correspondientes por incumplimientos de las empresas y muchos de los contratos se suscribieron sin la resolución ministerial que aprueba su firma.
Si en algo se ha corregido Alan García es en materia económica. Pero en algo en lo que aún está en deuda con el país es en la lucha contra la impunidad. No debe seguir avalando a una persona cuyas deudas con la justicia son cada día más grandes y que viene utilizando su poder para intentar evadir las responsabilidades por las que debe pagar a la sociedad.
Lo dijimos en la campaña: llevar a Giampietri era un grosero error. Ojala, señor Presidente, no lo pague con el desprestigio de su nueva oportunidad. Exija a sus parlamentarios que levanten la inmunidad a este personaje y, de ser posible, exíjale la renuncia a alguien que viene creandole problemas y que le seguirá causando penurias de no actuar con prontitud.
ENLACES:
La denuncia de La Republica sobre Giampietri.
La airada respuesta de Giampietri.
Archivo del Tercer Piso: Mc Carthy vive en Lima.
Archivo del Tercer Piso: En el Frontón, hermanos.




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