Archivo de 25 Julio 2006

Hace unas horas ha terminado la ceremonia de juramentación de los nuevos Congresistas de la República.

El acto, que duró más de 2 horas, se celebró con tranquilidad. No fueron necesarios fiscales ni perros convertidos en héroes por la voluntad popular para controlar los ánimos en el Congreso.

Sin embargo, no faltaron los juramentos, ejem, digamos, “singulares”. Aquí un greatest hits de lo que pasó en la mañana:

Los compañeros: Toda la bancada aprista íntegra, como lo hacen todos los parlamentos desde 1980, juró por la memoria de Víctor Raúl Haya de la Torre. Los provincianos, por cierto, le añadieron por su tierra o por los pobres. (No faltó quien juró hasta por el agua que hace falta a los pobres).

Werner Cabrera, parlamentario por UPP, juró por Dios, por la Patria…y por un Congreso sin transfugas. Cabrera tuvo que volver a jurar, a petición de Torres Caro (quien, por cierto, estaba bastante nervioso. Es más, en algún momento pensé que, de los nervios, se le escaparía un “por Dios y por la plata”).

Jeanet Cajahuanca, tambien de UPP, señaló que pedía a Dios no traicionar a los electores, en alusión al colega que tenía enfrente, tomándole el juramento. Antes había jurado por Dios, por la Patria y por los cocaleros de Huánuco.

Por la patria, pero no por Dios. Tanto Oswaldo Luizar (UPP), Martha Hildebrandt (AF) y Mauricio Mulder (APRA) pidieron que les retiraran la Biblia y el crucifijo al momento de juramentar.

Por su “chino”: El otro gran incidente fue protagonizado por los parlamentarios fujimoristas Martha Moyano y Carlos Raffo. Moyano juró por Dios, la Patria y “el presidente Fujimori”. Torres Caro le ordenó repetir y Moyano asintió. Sin embargo, Raffo si se pasó de franlero: juró por el regreso del extraditable, le hicieron rectificar y volvió a jurar, pero por el fujimorismo. Ya por cansancio, no se le hizo jurar por tercera vez.

Cuestiones de idioma. María Sumire de Conde, congresista de UPP por Cuzco, juró en quechua. La mesa, en particular Martha Hildebrandt, le dijo que tenía que volver a jurar en castellano. Sumire se negó a hacerlo, pero al final cumplió con el rito en español. Frente a quienes percibieron que esta actitud podía ser discriminatoria contra los quechuahablantes, Hildebrandt alegó que Sumire había jurado ante el traductor y no ante la mesa. (Como diría cierto inombrable, repetición, camarita por aquí).

El que no juró. Miro Ruiz, parlamentario de UPP procedente de Huancavelica, juró por Dios, por la patria, por sus principios y contra el transfuguismo traidor. Torres Caro le pidió repetir el juramento, pero Ruiz optó por retirarse del Congreso.

Finalmente, Javier Valle Riestra, juró por Dios, por la Patria y por el artículo 307 de la Constitución de 1979, norma que, según su singular apreciación, permitiría volver a la anterior carta magna.

Comments 6 Comentarios »