Archivo de 6 Julio 2006

Comentarios a raiz de una reciente norma

Uno de los temas constantes en este blog ha sido la reflexión sobre las secuelas del periodo de violencia que vivió nuestro país entre 1980 y 2000. Denomínelo conflicto armado interno, guerra interna, violencia política o época del terorismo, lo cierto es que nuestro país sufrió las consecuencias de dicho periodo, reflejadas en más de 69,000 víctimas mortales, cientos de torturados, inocentes en prisión, mujeres cuya libertad sexual fue afectada y, en general, una nación que requiere reconstruir sus vínculos fundamentales para evitar que sucesos tan lamentables y condenables vuelvan a ocurrir.

Un paso en ese sentido es reparar a las víctimas. La reparación es un derecho al cual quienes padecieron un daño en su dignidad tienen, tanto por cuestiones éticas como por lo señalado en tratados internacionales sobre derechos humanos. El Estado peruano tiene la obligación de brindar un trato especial a quienes han sido afectados por hechos tan dolorosos como los que conocemos y que fueron ampliamente documentados por la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

El dia de hoy, el Poder Ejecutivo ha promulgado el Reglamento de la Ley 28592, Ley que crea el Plan Integral de Reparaciones (PIR). Con ello se completa un trabajo iniciado en julio pasado, donde se dieron los lineamientos generales de este Plan.

El PIR comprende varios programas: restitución de derechos ciudadanos (entiéndase: documentar a los indocumentados, eliminar los antecedentes policiales y penales de los inocentes, dar seguridad predial a las víctimas), reparaciones en educación (exoneraciones de pagos, becas y programas de educación), en salud (atención especial, en particular a lo que se refiere a salud mental), simbólicas (reconocimiento de lo ocurrido, gestos públicos, declaración de un día de conmemoración), promoción y facilidades para acceso a la vivienda, reparaciones colectivas para las comunidades afectadas y reparaciones económicas. Estas últimas serán otorgadas en un plazo de 2 años, una vez que se instale el Registro Unico de Victimas y se determine a los beneficiarios.

Será tarea del próximo gobierno implementar este plan. Esperamos que AGP y quienes lo acompañarán en su labor de gobierno comprendan la importancia que tiene esta materia, en particular, en la región sur de nuestro pais.

Pero otra cosa que tendría que entender el Presidente García es que los esfuerzos por reconciliar al país no pasan solamente por la reparación. Es necesario emprender una política integral de reconciliación nacional, que permita reconstruir y relaborar los lazos entre la sociedad y el Estado, así como entre los propios peruanos.

Ello pasa no solo por reparar, sino también por difundir el Informe Final de la CVR e incorporarlo al currículo escolar, con lo que la memoria colectiva de la Nación tomaría en cuenta a aquellos a quienes, desde Lima, nunca apreció del todo.

Pasa por judicializar los casos pendientes de violaciones a los derechos humanos y que nuestras Fuerzas Armadas y Policiales puedan comprender que, para continuar la tarea de su modernización y reconstitución ética, es imprescindible que aquellos malos oficiales que vulneraron los derechos humanos sean procesados con las garantías que la Constitución les otorga y sean castigados en caso sea encontrados culpanbles.

Finalmente, también se requiere de un ajuste institucional a fondo en el sistema de justicia, Fuerzas Armadas y Policiales y en nuestra educación pública, así como en la relación que el Estado mantiene con sus ciudadanos, en particular en la zona rural. De no hacerlo, nuestros hermanos seguirán sintiendo al Estado como poco sensible a sus necesidades y a sus problemas y las taras que han hecho de nuestras instituciones poco menos que un cascarón nos seguirán esperando a la vuelta de la esquina, como al final de cada gobierno.

Soy conciente de que el tema no ocupa primeras planas y de que existen muchos prejuicios sobre la Comisión de la Verdad y Reconciliación y su trabajo. Sin embargo, creo que es necesario abordarlo y mantenerlo presente, para no olvidarnos de aquellas tareas pendientes que, aunque no traigan puntos de popularidad, harán de nuestro país una nación más democrática, inclusiva, justa y con mayores oportunidades para todos y todas. A pesar de mi desconfianza en algunos miembros del futuro gobierno, de corazón, espero que no olviden este tema. El país y, sobre todo, quienes padecieron la violencia, se lo agradecerán.

(Foto: Archivo Fotográfico CVR)

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