REVOLUCIONES ESCENOGRAFICAS E INTERVENCIONISMO BOLIVARIANO
Escrito por: jgodoymejia en UncategorizedUna mirada a la semana en la región andina
En su libro “La Anunciación de Fujimori: Alan García 1985 – 1990”, el sociólogo Carlos Reyna describe el proceso de estatización de la banca, calificándolo de revolución escenográfica, toda vez que, luego del anuncio rimbombante del pase del sistema financiero y de seguros al Estado, se pasó a un debate parlamentario que logró morigerar la norma y a resoluciones judiciales que lograron evitar que la medida se llevara a cabo. Reyna concluye señalando que, en aquella oportunidad, Alan García emprendió una huida hacia adelante, con el fin de recuperar la iniciativa política y su proyecto político personal, antes que emprender una transformación real del crédito en el Perú.
Hoy, dichas frases han venido a mi memoria, no solo por la necesaria relectura del texto de Reyna, ad portas de una nueva elección con Alan García como protagonista principal, sino a raíz de los sucesos suscitados durante las últimas semanas en la región andina, que han tenido como protagonistas a dos de los más mediáticos presidentes de la región: Hugo Chávez y Evo Morales.
Morales acaba de promulgar un Decreto Supremo que nacionaliza la comercialización de los hidrocarburos en su país, para lo cual las empresas concesionarias deberán firmar nuevos contratos de explotación en un plazo de 180 días. El decreto nacionalizador establece que el Estado acaparará el 82% de los ingresos y el resto irá a los privados. Esta medida, sin embargo, no era una sorpresa, toda vez que el debate sobre la propiedad y manejo de los recursos naturales fue uno de los ejes centrales de la crisis política boliviana y, además, un anuncio de campaña del hoy presidente boliviano.
Sin embargo, el contexto en que se produjo esta nacionalización no debe dejar de tomarse en cuenta. Se produce en un momento en que Morales siente que su luna de miel en el gobierno comenzaba a culminar (pasó de tener casi 80% de aprobación a 65%), lo cual avizoraba un declive mayor en su popularidad luego que decidiera postergar esta nacionalización hasta junio próximo hace dos semanas. Se produce en un país que, ciertamente, es de los que más acusa la contradicción entre crecimiento económico y reformas de liberalización de los mercados frente a la poca efectividad que éstos han podido tener en mejorar la calidad de vida e ingresos de la mayor parte de la población boliviana. Y, en lo que motiva este comentario, se produce en un momento en que Hugo Chávez, su principal socio, emprende una huida hacia adelante.
Chávez, a pesar de encontrarse sin oposición en el Congreso, con un bloque opositor debilitado y con el control de casi todas las instituciones, pasa por un momento sumamente difícil. Y es que el autócrata venezolano siempre ha sostenido que su Revolución Bolivariana es un modelo exportable (y el único válido) en América Latina. Por todos los medios ha tratado de alinear a algunos candidatos presidenciales a favor suyo (en medio de dos años electorales en la región) o de conseguir una alianza sudamericana alrededor del tema energético donde él, claro está, sería el principal proveedor.
Sin embargo, su “modelo” pasa por serias dificultades para su exportación. Brasil y Argentina – en privado – lo han reconvenido por sus intentos de intervenir en el MERCOSUR y, si bien Kirchner y Lula siguen posando con él en la foto, no es improbable que Chávez esté fuera de las próximas fotografías en Brasilia y Buenos Aires, toda vez que comenzarán las campañas presidenciales en las cuales ambos personajes postularán a la reelección y, claro, querrán rostros menos controvertidos a su lado. Tabaré Vásquez y, en mayor medida, Michelle Bachelet han logrado tomar distancia del líder venezolano: los pergaminos democráticos de ambos personajes y de las sociedades uruguaya y chilena se habrían visto empañados dando vivas a la revolución chavista.
Con el Cono Sur cerrado por el momento, los sueños bolivarianos del comandante Chávez se centraron en la Comunidad Andina. Sin embargo, su presidencia pro tempore de este organismo debe haber sido una de las más deslucidas que hayamos podido ver. En lugar de intensificar los mecanismos de integración, rompió con la CAN una vez que Colombia, Ecuador y Perú culminaban sus negociaciones del TLC con Estados Unidos. Y su candidato favorito para alimentar su nuevo eje, Ollanta Humala, la tiene muy difícil, pues tendrá que enfrentar a un candidato curtido en los menesteres de las campañas electorales: Alan García. Ahora podemos entender mejor las bravatas chavistas de los últimos días contra los políticos peruanos, que nos recuerdan en mucho al propio Alan encabezando la campaña contra Vargas Llosa en 1990, quien por cierto, ahora apoya al ex mandatario peruano. ¡Como cambian los tiempos!
Para sellar su alianza, este fin de semana, Chávez y Morales se dirigieron al “paraíso antiimperialista” de la región: La Habana. Allí firmaron junto al octogenario Fidel Castro el Tratado de Comercio de los Pueblos. Curiosa contradicción que muestra los límites del pensamiento de ambos líderes: si firmo un tratado de libre comercio con Cuba está bien, si lo hago con los Estados Unidos está mal y me convierto en un títere del imperio.
Retomo el hilo central de este artículo. Creo que la Revolución Bolivariana y la nacionalización petrolera boliviana son revoluciones escenográficas. Y lo son porque parten de un cuento que no es tan cierto: el mito del mendigo sentado en un banco de oro. Es cierto que ambos países cuentan con los mayores recursos energéticos de la región y que, durante años, los gobiernos no han sabido canalizar los frutos obtenidos de la explotación de recursos naturales. Sin embargo, se olvidan de una parte importante de la ecuación: debe generarse más riqueza y en mayores sectores de la economía, de ser posible, con valor agregado. En otras palabras, los países que han logrado cierto desarrollo económico y la mejoría de sus ciudadanos han sido quienes han diversificado su producción y no han centrado sus expectativas en un solo mercado que, además, se basa en un recurso no renovable.
Poco cambiará en Venezuela y Bolivia, mientras que no basen su crecimiento económico en los precios internacionales de las materias primas, no brinden confianza a los inversionistas y tengan más ciudadanos y menos clientelas. Desafortunadamente, Chávez y Morales siguen pensando como en los tiempos de Antonio Raimondi o, más recientemente, en los de Juan Velasco Alvarado. Olvidan que se puede abrir mercados y ser crítico de la política exterior norteamericana (Chile y México son un ejemplo de ello), no toman en cuenta que se puede firmar TLC’s y no dar impunidad a los soldados norteamericanos (Perú es la más clara muestra de esta actitud) y que basar el desarrollo de sus pueblos en una sola materia prima al final termina en quiebra, golpe de Estado o guerra externa (lo que nos pasó durante la guerra del Pacífico de finales del siglo XIX es la más clara muestra de ello). Y olvidan, sobre todo Chávez, que el mayor despegue económico se da en democracia y con instituciones sólidas: vean sino el ejemplo de España luego de la caída del franquismo y Chile luego de la salida de Pinochet, dos países que han logrado progresar abriendo mercados, sin descuidar los aspectos sociales y respetando la institucionalidad y los derechos humanos.
A su modo, ambos líderes latinoamericanos expresan al Gatopardo de Giovanni de Lampedusa: que cambien las estructuras un poco, para que nada cambie. No olviden que las escenografías son rápidamente desmontables y que, a veces, se caen sobre los actores.
(Fotografía: Perú.21)





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22 Mayo 2006 a las 6:11 pm
Quisiera aprovechar tu artículo sobre el intervencionismo, y Chávez y compañía, para invitarte a visitar una modesta Tira cómica sobre en Intervencionismo estatal:
Intervencionismo estatal en la risa y el llanto
Muchas Gracias!
5 Mayo 2008 a las 11:11 am
[…] modelo chavista en el país más convulsionado de la región. A mi modo de ver, estabamos ante una revolución escenográfica, en la que algunas cosas cambiaban en apariencia, pero, en la práctica, las condiciones de vida de […]