Archivo de 21 Abril 2006

Tengo el privilegio de conocer y trabajar junto a Carlos Tapia, ingeniero rural y ex miembro de la CVR, pero sobre todo, una de las personas con mayor conocimiento sobre Sendero Luminoso y la problemática de la violencia en el Perú. Sin embargo, en esta ocasión me permito discrepar de sus posiciones expuestas en una entrevista que diera al diario La Republica.

En primer lugar, una persona que admira a Juan Velasco Alvarado y muesta ambigüedades sobre el respeto a la libertad de prensa no es garantía suficiente de vaya a respetar las libertades públicas.

En segundo lugar, creo que las acusaciones contra Humala son lo suficientemente graves para descalificarlo moralmente. El hecho que un ex integrante de la CVR lo apoye le quita, sin duda, cierto respaldo a las investigaciones que ha hecho la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos con la eficiencia y competencia de siempre, pero no borra los hechos ni las víctimas ni los testigos ni los procesos judiciales que deberán continuar su curso. Justamente, lo que debería extrañar y causar indignación a Tapia es que un presunto violador de derechos humanos, el responsable político de la matanza del Frontón y una candidata con un entorno contrario a la CVR se disputen el más alto cargo a ocupar en el Perú.

En tercer lugar, el hecho que Humala sea el único candidato entre los más votados que haya dicho que apoyará el plan de reparaciones recomendado por la CVR no es garantía suficiente de su cumplimiento. Más bien, lo que pinta de cuerpo entero al candidato Humala son las apelaciones a la violencia y la intolerancia que él, sus familiares y algunos de sus seguidores han mostrado en esta campaña electoral.

En cuarto lugar, Tapia conoce de cerca la trayectoria de Susana Villarán y sabe, por tanto, que sus declaraciones sobre el caso de Madre Mía no fueron por un cálculo electoral, sino por una preocupación sincera y real.

Finalmente, y esto es una posición personal, no creo que el proyecto de Ollanta Humala encarne “la gran transformación social” que necesita el país. Todo lo contrario, el mayor peligro con Humala es que, gracias a su autoritarismo y/o a su torpeza, las demandas sociales que dice enarborar y que deben atenderse podrían dejarse de lado por cualquier otro gobierno.

Me permito esta licencia personal, para discrepar con alguien a quien tengo en estima. Pero como dice el viejo dicho, “soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad”.

Actualización: Para más opiniones sobre el tema, ver la extensa entrevista que Carlos Tapia tuvo con Cecilia Valenzuela en La Ventana Indiscreta y la respuesta que Susana Villarán da en La República sobre este tema.

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