A inicios de este año, para ser más exacto, mientras se destapaban las botellas por la llegada del nuevo año, la toma de una comisaría en Andahuaylas por parte de Antauro Humala y un grupo de reservistas “etnocaceristas” conmocionó al país. El hecho no hubiera pasado de ser una anécdota policial si que no hubiera cobrado la vida de 4 policías y 2 reservistas.

Hoy, su hermano Ollanta se encuentra en un lugar expectante en las encuestas de opinión pública, sin programa de gobierno, con un discurso que enfatiza más las diferencias entre los peruanos y el resentimiento y con un esquema económico que nos recuerda los viejos (malos) tiempos del general Juan Velasco Alvarado.

Pero lo peligroso de Humala no solo se centra en las cuatro generalidades que tiene como discurso, ni en la reactivación del nacionalismo como ideología. Humala es un riesgo para la democracia peruana. ¿Por qué? Veamos algunas razones.

En nuestra opinión, Humala representa lo más tradicional de la política peruana: un liderazgo de carácter mesiánico, carismático, sin un partido politico que lo sostenga, sin la menor idea de que hacer en el gobierno, con una visión castrense del manejo de la sociedad. De allí que su crítica a lo que el llama partidos “tradicionales” no sea del todo acertada, pues han sido más las dictaduras las que han gobernado el Perú que los gobiernos democráticos y han sido los autoritarismos los que más daño nos han hecho como nación.

Por otro lado, sus excusas para no presentar su plan de gobierno nos parecen bastante discutibles. Señala Humala en reciente entrevista en Perú.21 que “al candidato no se le puede pedir que diga qué hará”. Se equivoca señor Humala, justamente esto es lo que reclama la población, saber que es lo que va a hacer, pues nadie quiere más promesas rimbombantes, pero tampoco un salto al vacío. La gente reclama un norte claro, por donde vamos a ir los próximos cinco años, que es lo que se va a priorizar. Humala no lo ofrece, se resiste a debatir, no asiste al CADE. En suma, genera desconfianza.

Dime con quien andas y te diré quien eres dice el refrán. Quienes más levantan a Humala son diarios cuyos directores dicen tener dos dedos de frente o dar la noticia justa para no llenar de información innecesaria a su público, quienes apoyan opciones antisistema o fustigan a la clase política de tal manera que la hacen quedar peor de lo que en realidad es. O un diario que dice tener la razón, cuando la única razón que defiende es la impunidad para los violadores de derechos humanos, al presidente más corrupto de la historia del Perú y al asesor más nefasto de América Latina. Humala, por cierto, ha sostenido reuniones con personajes allegados al fujimorismo y no ha deslindado claramente posiciones con la insurreción de su hermano, la cual fue celebrada por el fujimorismo, que tiene entre sus planes generar un caos tal que permitiera la vuelta de su líder, hoy preso en Santiago de Chile.

En esta columna apostamos por la democracia. Por ello, candidaturas como la de Ollanta Humala generan preocupación y, por que no decirlo, nuestro rechazo. Nuestra posición frente a los otros candidatos será de respeto y crítica a sus propuestas, pues creemos que el país debe optar por la que considere la mejor opción entre propuestas serias y bien estructuradas, al margen de las discrepancias que podamos tener en aspectos puntuales con la señorita Flores y los señores García, Paniagua, Salinas, Borea, Waisman o Diez Canseco. Esta será nuestra posición durante la campaña. La de hacer las preguntas incómodas, la de ver los aspectos positivos y, sobre todo, que nuestros lectores tengan mejores elementos de juicio para optar. La opción que tomamos, la cual es de rechazo a las opciones presentadas por el fujimorismo y los hermanos Humala, se debe a nuestra posición contraria a las dictaduras o los gobiernos autocráticos como ellos desean plantearnos.

Reconocemos que una parte significativa de nuestra población se encuentra desencantada de la democracia, no cree en los partidos políticos ni en sus propuestas y desea un cambio a su situación. A ellos nos dirigimos, para decirles que un cambio radical y autoritario no es la solución a sus problemas. Exijan a los candidatos propuestas concretas, viables, cercanas a sus preocupaciones, pero tampoco esperen que el Estado les resuelva todos sus problemas. Buena parte de sus soluciones se encuentran en su esfuerzo cotidiano, en la creación de pequeñas y medianas empresas, en el respeto cotidiano a sus derechos. Busquen oportunidades y que el Estado de las condiciones para dichas oportunidades. Pero no esperemos un padre benefactor que nos de todo, ni un estado policial que ponga orden a punta de miedo. No es lo que quiero para mi país.

La campaña ha comenzado. Suerte a los candidatos y esperamos sus propuestas.

Deja una Respuesta

Creative Commons License
Desde el Tercer Piso by José Alejandro Godoy is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Sin obras derivadas 2.5 Perú License.